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Trabajadores

La desprotección laboral alcanza al 45% de los trabajadores y golpea más a jóvenes y mujeres

Un informe elaborado a partir de datos oficiales advierte que más de cuatro de cada diez ocupados trabajan sin estabilidad o protección suficiente. Entre los jóvenes de 18 a 26 años, la tasa trepa al 61,6%.

Por Redacción Diario de Cuyo 15 de septiembre de 2026 - 10:20

La precariedad laboral alcanza a una parte importante del mercado de trabajo argentino. Un informe del Instituto Argentina Grande (IAG) estimó que el 45,2% de las personas ocupadas se encuentra en situación de desprotección laboral, una categoría que contempla la falta de aportes jubilatorios, estabilidad, antigüedad y estructura propia para desarrollar la actividad.

El estudio fue elaborado a partir de microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y registros del SIPA. Sobre una población económicamente activa proyectada en 22,5 millones de personas, contabiliza 5,7 millones de asalariados informales y 5,6 millones de cuentapropistas, de los cuales 3,4 millones no facturan. Los asalariados registrados suman 9,6 millones: 6,6 millones en el sector privado y 3 millones en el Estado.

Más de 600.000 nuevos trabajadores desprotegidos

Según el relevamiento, en los últimos dos años aparecieron 626.000 nuevos puestos considerados desprotegidos, mientras se perdieron 56.000 empleos privados protegidos y otros 212.000 puestos en el sector público. Además, los 350.000 nuevos ocupados que ingresaron al mercado laboral desde 2024 lo hicieron íntegramente bajo condiciones consideradas precarias por el indicador del IAG.

El informe diferencia así tres grandes grupos: el 45,2% corresponde al sector privado desprotegido, el 39% a empleo privado protegido y el 15,7% al empleo público. El concepto utilizado por el instituto es más amplio que la informalidad tradicional, porque incorpora factores como estabilidad, antigüedad, capital propio y características de la actividad.

Los jóvenes, los más afectados

La situación se profundiza entre quienes tienen entre 18 y 26 años. En ese segmento, la tasa de desprotección pasó del 53% al 61,6% en dos años, mientras desaparecieron alrededor de 160.000 puestos de trabajo.

El comercio aparece entre las actividades más golpeadas para este grupo, con 88.525 empleos protegidos menos, una reducción equivalente al 43% de los puestos de calidad que tenían los jóvenes en ese rubro dos años atrás. En la construcción se perdieron otros 9.896 puestos protegidos, una caída del 30%.

Mujeres y trabajadores con menor educación, más expuestos

La desprotección también aumentó con mayor velocidad entre las mujeres. El volumen femenino dentro del sector privado desprotegido creció 14,1% en dos años, frente a un avance del 9,3% entre los varones. Además, de los 212.000 empleos públicos que se perdieron en el período analizado, 132.000 correspondieron a mujeres.

El nivel educativo marca otra diferencia importante. Entre las personas con título universitario completo, la tasa de desprotección laboral se ubica en el 18%. En cambio, alcanza el 45% entre quienes terminaron el secundario y llega al 66% entre quienes no lo completaron.

El informe habla también de “desempleo blue”

El IAG incorporó además una medición denominada “desempleo blue”, que busca captar a personas que formalmente figuran como ocupadas pero trabajan pocas horas, en condiciones precarias y mientras continúan buscando otro empleo.

Mientras la tasa de desempleo oficial se situó en 7,8%, el indicador ampliado elaborado por el instituto alcanza el 15,5% durante el primer trimestre de 2026. Entre los jóvenes, la cifra sube hasta el 27,7%.

El estudio también detectó un aumento del 14% en la cantidad de personas mayores de 66 años que continúan activas laboralmente. Según el informe, parte de ese crecimiento estaría vinculado con la necesidad de complementar ingresos jubilatorios mediante trabajos de pocas horas y baja estabilidad.

El panorama que describe el relevamiento muestra así un mercado laboral en el que la creación de ocupación no necesariamente se traduce en empleo protegido, con mayor exposición entre jóvenes, mujeres, adultos mayores y trabajadores con menor nivel educativo.

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