Adrenalina, velocidad frenética, pilotos reales en el reparto, escenas riesgosas que rompen el límite de lo posible y el retorno de la cara linda de Brad Pitt al cine de acción, son los componentes que conjugan F1: la película. El largometraje cuenta con su preestreno hoy en los cines sanjuaninos y para los aficionados a la Fórmula 1, al público fierrero, pero a los que buscan entretenerse con una narrativa pistera, viene a ser un título ideal, justo en un momento donde la máxima categoría del automovilismo mundial pasa por un momento de mucha popularidad a nivel global y a nivel local, por la participación del argentino Franco Colapinto. Con la dirección de Joseph Kosinski y con música de Hans Zimmer que le da todo un tono épico como es su estilo, F1 cuenta con una producción que revitaliza el género del cine deportivo. La realización tuvo en cuenta locaciones en circuitos y autódromos reales, tales como Mónaco y Silverstone. Además, tuvo el respaldo y aporte del Lewis Hamilton, como productor ejecutivo, heptacampeón y una de las máximas celebridades de la categoría. Con la aprobación de la crítica especializada y los elogios de los propios pilotos que pudieron verla de forma anticipada, la historia promete ser una experiencia visual, atractiva e intensa. Tomándose algunas licencias para el desarrollo de la ficción, el argumento está centrado en la realidad de Sonny Hayes (Brad Pitt), un popular piloto estadounidense que corrió en la categoría durante la década de 1990 hasta que un accidente lo obligó a retirarse, pasarse a otras competiciones y finalmente, abandonar el oficio por completo. La trama comienza cuando Rubén Cervantes (Javier Bardem), ex compañero del protagonista, se pone en contacto con él y le propone ser parte de su escudería (Apex Grand Prix), donde actuará como mentor un joven prodigio, el británico Joshua Pearce (Damson Idris). Por lo que se puede observar en uno de los avances difundidos por Warner en sus redes, el novato no respeta al veterano y lo rebaja por su edad. Por lo tanto, Hayes no sólo deberá luchar con su retorno a la Fórmula 1 y demostrar que aún está a la altura, sino que lo hará con un compañero conflictivo al que, además, deberá instruir.