Hace años atrás, cuenta Raúl Romarion, caminaba con mi grupo haciendo trekking en Rivadavia, por uno de los circuitos mas conocidos que hay en la Sierra Chica de Zonda, llamado “Quebrada de las coloradas’, este comienza en el Parque Faunístico y es una de las vías de acceso que tiene esta Sierra para subir a su filo, desde donde se tiene una de las mejores vistas de la región. En un sector camino a este filo, se encuentra una parada llamada “Portezuelo’ que además permite hacer un breve descanso entre subidas y subidas. Justo allí, en ese mismo lugar, hace mas de 10 años atrás, nos juntamos con una pareja mayor, que estaba haciendo ese recorrido. Según me contaron, ellos lo hacían hace rato porque era uno de los pocos circuitos que conocían y se animaban a hacer solos. Yo y como a muchos “Guías de montaña’ siempre intentamos crear conciencia de lo importante que es hacer ejercicio en la naturaleza, del cuidado del medio ambiente y de la seguridad sobre todas las cosas. Por lo que andar en grupos guiados es la mejor forma de hacerlo con mas seguridad. Recuerdo que ese día, después de una breve charla, les comenté que yo iba a hacer otra ruta que también sube al filo, pero por otra quebrada, ellos se mostraron interesados y les ofrecí si querían podían acompañarnos (de esta forma no andarían solos) y eso me dejaba más tranquilo. Así fue como conocí a Juancito Peralta (80 años) y a Bety Menso (77), atletas de la tercera edad que un día me cruce en la montaña, y que por más de 10 años de muchas montañas subidas entablamos una amistad que se asemeja mas a familia. No siempre fueron así, me contó Juan un día de descanso, el fue empleado bancario en Buenos Aires y Bety (que a pesar de haber nacido acá en San Juan, desde chica emigro con sus padres, en busca de otras oportunidades), así fue que desempeño funciones administrativas en un estudio Contable en Capital Federal. Fue entonces que al jubilarse los dos, empezaron a buscar su lugar en el mundo, y fue San Juan, quien inclino la balanza, seducidos por la seguridad, las montañas y su gente. En todo este cambio de vida, se incorporo la actividad del montañismo, además de la del folklore, zumba y demás actividades de esta increíble pareja mayor, que no hace otra cosa que mirar a la vida como una oportunidad de ser y hacer felices, siendo un ejemplo y motivación para muchos adultos mayores, que se puede tener una vejez activa, sana y de muchas aventuras.





