El pasado 20 de mayo, las autoridades judiciales consideraron especialmente la situación de que la imputada es madre de una nena que aún amamanta. Y en lugar de mandar a Jésica Estela Alvarez al Penal de Chimbas a cumplir los dos meses de prisión efectiva que acordó en un juicio abreviado con el fiscal, Miguel Gay, y el ayudante fiscal, José Luis Salinas Molina (UFI de Delitos Contra la Propiedad), se le concedió cumplir ese encierro en su casa del barrio Valle Grande, en Rawson. Había caído el 23 de diciembre pasado por sustraer cinco pares de ojotas y uno de gomones de un comercio de Pocito, juntamente con su pareja, Manuel Miguel Carrión, quien no pudo ser capturado esa vez. Pero exactamente un mes después, el 20 de junio pasado, violó sus condiciones de condenada con la prohibición de salir de su casa (solo era vigilada con rondas policiales) y la cámara de seguridad de una ferretería de Capital, la captó en el momento en que Carrión (un hombre al que según ella ya no veía) distraía al empleado con consultas de precios, mientras ella levantaba del piso una máquina de soldar, la ocultaba con la manta de su pequeña hija, levantó en brazos a esa nena, se movió por el salón de ventas como si nada hubiera pasado e instantes después ambos partieron, llevándose el aparato, dijeron judiciales.
