Esposado, rengueando, con grandes costras rodeando su ojo derecho y por momentos a punto de llorar. Así se mostró ayer Jorge Mauro Zamora, el hombre de 36 años que dijo tener una empresa de empaque de frutas y hortalizas que exporta a Paraguay y Brasil. Y que quedó preso el último lunes a la tarde, cuando perdió el control y volcó en su Ford Ranger, que conducía con un porcentaje de 2,19 gramos de alcohol por litro de sangre (lo tolerado es 0,5) en compañía de su pareja de 32 años, sus hijos de 10 y 7 años y un bebé de 1 mes, nieto de la mujer. Ese accidente que todos sufrieron por su culpa, tuvo una víctima inocente: el bebé, que murió unas cinco horas después en el hospital Rawson, a causa de un violento golpe en la cabeza. La pareja de Zamora, de 32 años, llevaba en sus brazos a su pequeño nieto y por poco no corrió la misma suerte, pues sufrió fracturas en su muñeca y clavícula del costado derecho, otra más en la primera vértebra cervical y otras lesiones. Los únicos que sufrieron lesiones leves fueron el propio Zamora y sus hijos de 10 y 7 años.

