La figura del General José de San Martín ocupa un lugar central en la historia de nuestro país, y como tal debe seguir siendo la fuente inspiradora que sirva de modelo a las presentes y futuras generaciones de argentinos. Conociendo su vida y obra se puede llegar a comprender la verdadera dimensión de este prócer, y la necesidad que tenemos de que nuestra ciudadanía se acerque a los principios e ideales que nos dejó como legado indiscutido, para poder conformar una sociedad basada en normas éticas, que sirvan al desarrollo de cada uno de sus miembros.

A San Martín se lo ha considerado el “Padre de la Patria”, fundamentalmente a partir de la obra de Bartolomé Mitre, “Historia de San Martín y de la emancipación americana”, y la de Ricardo Rojas, “El santo de la espada”.

Por otra parte, historiadores como Rodolfo Terragno o Luis Alberto Romero aseguran que el Libertador de América dio muestras de ser un enérgico defensor de un ideal americanista, y no de una identidad argentina, que en esos momentos todavía no existía, y para la que se comenzaba a trabajar en busca de que toda la gente se sintiera identificada con el patriotismo que San Martín pregonó durante su existencia.

Actualmente el nombre de San Martín identifica a comercios, escuelas, instituciones culturales, de bien público, calles, barrios y otros ítems vinculados a actividades propias de cada comunidad que lo ha elegido como uno de los próceres más destacado y comprometido con el proceso independentista que dio lugar a la creación de la Nación argentina.

La inteligencia y sabiduría de San Martín ha quedado reflejada en varios pasajes de su vida, pero fue en las máximas escritas para su hija Merceditas en las que demostró toda su sensibilidad y capacidad de aconsejar su comportamiento para el futuro.

Las ‘Máximas para mi hija”, como se tituló a esas doce recomendaciones inspiradas en el sentido común y en los altos valores éticos que deben regir a una persona dentro de la sociedad, fueron escritas mientras San Martín estuvo en Bruselas, en 1825.

Este texto se convirtió en un legado que casi dos siglos después, no pierde vigencia. En ellas propone: 1-Humanizar el carácter y hacerlo sensible aún con los insectos que nos perjudican. 2-Inspirar el amor a la verdad y odio a la mentira. 3- Inspirar confianza y amistad pero uniendo el respeto. 4- Estimular la caridad con los pobres. 5- Respeto sobre la propiedad ajena. 6- Acostumbrar a guardar un secreto. 7- Inspirar el sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones. 8- Dulzura con los criados, pobres y viejos. 9- Que hable poco y lo preciso. 10- Acostumbrar a estar formal en la mesa. 11- Amor al aseo y desprecio al lujo y 12- Inspirar al amor por la Patria y por la Libertad.

Cada uno de los pasajes de la vida de San Martín desbordan de enseñanzas y han dejado un modelo de cómo debe ser y actuar un ciudadano que se precie de querer y proteger a su patria. Todo esto inculcado por la familia, educadores, autoridades de gobierno, y a todo el que le corresponda impartir normas de comportamiento y buena conducta.