El reciente accionar del Departamento de Hidráulica de San Juan frente a los daños ocasionados por las lluvias torrenciales de finales de enero y comienzos de febrero evidencia la dimensión de una emergencia que sorprendió incluso a los organismos técnicos. Iglesia, Zonda, Ullum, Rivadavia, Calingasta y Jáchal concentran hoy un intenso despliegue de maquinaria, operarios y profesionales que trabajan contra reloj para restablecer servicios esenciales y garantizar el funcionamiento de los cauces naturales.

Las crecientes provocaron graves perjuicios en canales, tomas y pasantes, afectando tanto el abastecimiento de agua para riego como el suministro de agua potable. En muchos sectores, las infraestructuras quedaron resentidas o directamente destruidas, generando un escenario complejo para productores y comunidades. El esfuerzo estatal demanda recursos humanos y económicos considerables, además de jornadas prolongadas en condiciones adversas que ponen a prueba la capacidad operativa del sistema hídrico provincial.

Uno de los departamentos más castigados es Iglesia, donde desde diciembre las lluvias reiteradas obligan a intervenir una y otra vez sobre zonas ya reparadas. En Villa Iglesia, las tomas de Bella Vista y Las Cuevas debieron reconstruirse al menos cinco veces debido al impacto de las crecientes. A ello se suma el deterioro del canal Alto Iglesia Zonda, prácticamente borrado por la fuerza del agua, y el embanque de la toma Iglesia Zonda, cubierta de sedimentos. El canal Malimán sufrió cortes importantes y el canal Arroyito, en Maipirinqui, quedó obstruido por acumulaciones de material que requieren limpieza urgente.

La magnitud de los trabajos exige el uso permanente de excavadoras, retroexcavadoras y maquinaria pesada, además de la coordinación simultánea de múltiples frentes de obra. Obreros, técnicos y especialistas sostienen un ritmo intenso para restablecer el escurrimiento de los cauces, proteger la infraestructura y evitar que nuevas tormentas agraven la situación. En los restantes departamentos también se desarrollan tareas clave que permiten recuperar gradualmente la normalidad.

Este escenario deja en evidencia la vulnerabilidad de las obras hidráulicas frente a fenómenos climáticos cada vez más extremos. Por ello, más allá de la respuesta inmediata, será necesario encarar una revisión integral de la red hídrica en toda la provincia para reforzar estructuras, planificar obras preventivas y fortalecer los sistemas de alerta temprana.

El trabajo de Hidráulica demuestra compromiso y capacidad de reacción, pero también revela la urgencia de avanzar hacia una gestión del agua más efectiva. San Juan depende de su infraestructura hídrica para sostener su producción y su calidad de vida. Transformar esta emergencia en una oportunidad para planificar a largo plazo será la clave para enfrentar los desafíos que plantea un clima cada vez más imprevisible.