José “Pepe” Mujica, quien fue presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, es uno de los pensadores latinoamericanos con mayor claridad para expresar qué es lo que nos pasa a los argentinos, que no logramos confraternizar entre nosotros para sacar el país adelante. Su mirada como líder de un país vecino que siempre ha estado atento a los movimientos sociales y políticos argentinos, lo ha llevado a manifestar que el hecho de que la Argentina pueda repuntar social y económicamente es algo que le conviene a toda la región.
Traemos a colación las consideraciones de Mujica porque más allá de su tendencia política (militó para el partido MPP -Movimiento de Participación Popular- de tendencia izquierdista y fue en su juventud un activo miembro del movimiento guerrillero), actualmente es uno de los exmandatarios que más ha aportado a latinoamérica y a nuestro país con sus observaciones tendientes a corregir los errores que se cometen, en el afán de conducir los destinos de cada nación.
Entre sus reflexiones, no hace mucho, manifestó que la Argentina siempre lo sorprende ya que lo que rige para el resto de las naciones, no es igual para la Argentina. Este país tiene una extraña particularidad que lo hace diferente de los demás países de la región. Posee todo tipo de recursos naturales y un capital humano de características muy especiales por su capacidad y potencial, pero no es capaz de generar las condiciones apropiadas para su aprovechamiento.
También ha llegado a señalar que un problema muy grave que tiene la Argentina es que los argentinos no se quieren a ellos mismos y que tampoco saben fijarse metas para alcanzar en conjunto. El hecho de no querernos a nosotros mismos lo hemos visto reflejado en varias ocasiones en estos últimos tiempos. Lo acontecido el miércoles pasado en las proximidades del Congreso Nacional, con daños provocados con bombas molotov e incendio de automóviles, en momentos en que se trataba la Ley Bases, es una muestra de la irracionalidad que se puede plantear cuando se pretende imponer la fuerza sobre la razón, sin respetar el sentido democrático que debe imperar por sobre cualquier otra pretensión.
Otra característica que señala Mujica como factor de la falta de unión nacional y respeto a las instituciones es que los argentinos somos muy individualistas y no tenemos en cuenta al prójimo, base esencial de la vida en comunidad.
Por momentos el deseo de perjudicar a quien tenemos en frente es más fuerte que solidarizarnos y colaborar entre todos para que las cosas salgan favorablemente. Es tan grande el nivel de egoísmo que hay en la sociedad, que es imposible pensar en una cuota de colaboración o de resignación de los objetivos buscados como medio para inculcar el respeto y la honestidad.
Debemos aprender a que confrontando en forma permanente, sin promover la concordia, la armonía y el amor por el trabajo, el país no saldrá adelante, porque no hay forma de que en un país dividido pueda resultar algo positivo.
