Un total de 6.500 pasajeros fueron los afectados por las medidas de fuerza gremial declaradas en el inicio de esta semana por los trabajadores aeronáuticos en el Aeroparque Jorge Newbery, en demanda de mejoras salariales que se vienen discutiendo dentro del ámbito de las paritarias del sector. Debido a esto último se considera que este tipo de paro es improcedente y que no se tendría que haber concretado, evitando los numerosos inconvenientes que se originaron a partir de la no salida de los aviones.

Si bien la medida de fuerza afectó a todas las compañías que operan en el país, fue Aerolíneas Argentinas la que tuvo que suspender el mayor número de vuelos y reprogramar todo lo que pudo para evitar que el caos sea mayor. Aerolíneas presta servicios tanto a nivel nacional como internacional, ya que en su condición de compañía oficial concita un gran movimiento de pasajeros que se mueven dentro del país o que salen y entran a la Argentina en vuelos internacionales que, en cierta forma, son un reflejo del país. De ahí lo vergonzoso de que se haya comprobado que esta aerolíneas de bandera, figure entre las compañías que más frecuentemente suspende sus servicios, cayendo en el grave incumplimiento de la puntualidad y del buen servicio que una compañía de este nivel debe prestar a sus pasajeros, especialmente si está catalogada a nivel internacional.

Mientras duró la protesta se suscitaron miles de historias de la gente que no iba a poder llegar a tiempo a determinados lugares, ya sea por motivo de trabajo o, simplemente, esparcimiento. Otros que iban a perder el turno de algún tratamiento médico o citación en distintos organismos y los que debieron postergar algún negocio al no contar con la posibilidad de reunirse para analizar esa alternativa. Pero lo que verdaderamente resultó conmovedor, fue un grupo de chicos de, aproximadamente 11 años que estuvieron esperando gran parte del día la salida de su vuelo hacia la ciudad de Puerto Madryn para iniciar su viaje de egresados. Los estudiantes finalmente pudieron salir en horas de la siesta del lunes, aunque siete de ellos lo hicieron un poco más tarde ya que al reprogramarse algunos vuelos, el total de chicos no entraron en un solo avión, y tuvieron que esperar la salida de un nuevo vuelo hacia el mismo destino, que se produjo varias horas después.

Esta historia no puede repetirse indefinidamente, por lo que hay que encontrar una solución a estas protestas, que más allá de servir a intereses sectoriales, perjudican a mucha gente. Aerolíneas Argentinas debe evitar que se convierta en una mala costumbre el abandono de los pasajeros y promover la confiabilidad y credibilidad de la compañía aérea que es su capital para seguir siendo la principal aerolíneas del país.