Combatir el cambio climático dejó de ser un eslogan de buenas intenciones y en el mundo se discute como un factor que define la economía. Las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) de cada producción son un factor para el éxito de una empresa. En la actualidad, que un bien o servicio se haga respetando los objetivos de la economía verde define las ventas, abre puertas a inversiones y marca su desempeño en las bolsas de comercio internacionales. En este escenario, la industria de San Juan reconoce que hoy los objetivos ambientales suben entre sus prioridades, y así comienza a subirse a la tendencia mundial.

Es necesario evolucionar, dicen los empresarios locales, porque de eso dependen los contratos que puedan conseguir para exportar o vender a grandes empresas. Además, el sector reconoce que una de las crisis más graves que vive la provincia, la prolongada sequía, tiene que ver con el equilibrio ambiental. El desafío que tienen es poder acoplarse a los requisitos globales y hacer inversiones estratégicas, en medio de una economía difícil como la de Argentina.

Ricardo Palacio, presidente de la Unión Industrial de San Juan, explicó que desde la institución ven como prioritario acoplarse a las exigencias verdes. Desde hace unos años cuentan con un departamento de Triple Impacto, donde buscan darles herramientas a los socios en la sustentabilidad ambiental y social. Esto refleja un cambio que se dio en los últimos años en los empresarios, donde dejaron de ver estos avances sólo como “un acto de bien, sino como un tema económico, porque el día de mañana quienes no atiendan estos temas se van a quedar sin oportunidades de negocios”.

En el futuro cercano pueden cerrarse puertas a las empresas que no estén al día con las mejoras ambientales. A nivel mundial la Organización Mundial del Trabajo, el Banco Interamericano de Desarrollo y hasta las Naciones Unidas, entre otras organizaciones, han presentando informes sobre cómo la producción de bienes y servicios afectan el clima. Esto desembocó en pactos como el Acuerdo de París firmado en 2015, donde se fijaron objetivos mundiales. Los más importantes tienen que ver con la disminución de gases de efecto invernadero emitidos por países y empresas, para conservar la temperatura del planeta estable. Esto quiere decir que en el mundo están pidiendo que los sistemas de producción emitan menos dióxido de carbono. Una forma de obligar a que esto suceda es que habrá impuestos a las emisiones o incluso que se priorizarán en acuerdos comerciales a las empresas que menos emitan.

Desafío. La producción local debe compensar más emisiones, ya que la distancia a las grandes centros urbanos obliga a transportar largos trayectos la producción en camiones.

El primer trabajo para las empresas de San Juan, explicó Palacio, es tomar conciencia de esto y “romper el mito de que la sustentabilidad es antieconómica”. Tras esto, primero hay que diagnosticar cuál es el impacto de cada producción y hacer un plan para reducir o mitigar las emisiones de carbono. El mismo cálculo es algo complejo, ya que si quieren certificar estas mediciones deben contar con el apoyo de empresas internacionales o nacionales que cobran por este servicio. Poder llegar a esta instancia depende de la espalda económica de las empresas o de que cuenten con herramientas que les faciliten este proceso.

Si bien hay firmas o incluso cámaras que están trabajando para medir los GEI de sus socios, para que más empresas se puedan acoplar hay dos caminos posibles. Por un lado, las herramientas oficiales. Palacio destacó el programa de reportes de sostenibilidad, en el que los privados reciben capacitación y trabajan junto al Estado para empezar a completar algunos de los pasos previos, que son parte de la certificación de triple impacto. También existen créditos y ANR (aportes no reembolsables) disponibles par que las empresas locales puedan avanzar en certificaciones y consultorías o hacer inversiones concretas, como instalar paneles solares.

Hay otra herramienta, que tiene que ver con el impulso de los “generadores de trabajo” para las industrias. Se trata de las operadoras y exploradoras mineras, que fueron las primeras en introducir el tema a nivel local. Ricardo Palacio explicó que la necesidad de respetar los requisitos verdes tiene que ver con cumplir con los estándares internacionales que tienen estas empresas. Estos objetivos fueron trasladándose a la cadena de valor local, lo que llevó a términos como sustentabilidad, generación de energías renovables o incluso el triple impacto se conviertan en herramientas para competir en licitaciones.

Hoy las firmas de la minería internacional compiten por cumplir con más exigencias para poder entrar a mercados que así lo exigen. Pero mientras sube la exigencia, deben presentar sus propios balances y también explicar las emisiones de sus proveedores. Por eso algunas de las operadoras trabajan “desarrollando capacidades” o están dispuestas a medir huella de carbono a los locales, antes de empezar a exigirles que se pongan a tono.

Tras la medición, las empresas deben comenzar a invertir para disminuir sus emisiones, en caso de que quieran cumplir con estos objetivos. En este punto San Juan tiene en balanza un factor muy positivo y otro muy negativo. Según un informe de la Cepal, que también respalda el BID, un 10% de los GEI que se producen en Latinoamérica se deben al transporte, por su distancia geográfica. Argentina está entre los lugares más australes y para llegar a San Juan se suman más kilómetros, con el agregado de que la mayor parte del transporte es por camiones diesel, que es la forma con dióxido de carbono produce. Esto, señaló el presidente de la UISJ, es la gran desventaja local.

Pero hay un dato favorable que posiblemente compense esto: San Juan puede producir energía solar con muy buen rendimiento, de los mejores del país. Esto permite que quienes deciden generar así su electricidad, que es el sector que explica el 24% de las emisiones de la región, pueden hacerlo con un beneficio económico. Los paneles fotovoltaicos se convierten no solo en una ventaja ambiental, sino que también compensan el alto costo que tiene la energía. Esto permitió que hoy existan cerca de 70 suministros de este tipo en la provincia, incluso de quienes todavía no tienen entre sus prioridades mejorar su rendimiento en la economía verde.

Otras alternativas para mitigar emisiones tienen que ver con cambiar los procesos internos para ser más eficientes. Elegir proveedores que también cumplan con estas exigencias, lo que replicaría el impacto que tuvieron las mineras en las pymes industriales. También está la posibilidad de hacer acciones positivas para el ambiente que compensen aquellos impactos que son inevitables. Hay acciones intermedias, como el reciclado y la reutilización de insumo, agregó Palacio. Para el presidente de la Unión Industrial, en este momento histórico el sector está dándose cuenta del lugar central que ocupan este cambio y dijo que hoy “no hay excusa, todos pueden ir mejorar algo para aportar al futuro”.

Discusiones futuras. El sector agroindustrial es el principal exportador después de la minería. Los productores deben reducir su huella de carbono y en el futuro deberán reducir su huella hídrica.

> Efecto invernadero

Los GEI son el conjunto de gases de producción humana que hace que parte del calor que debería salir de la tierra quede encerrado en la atmósfera. En el acuerdo de París calcularon que, sin cambios, para 2050 la temperatura iba a aumentar 2,8º en promedio, un escenario considerado catastrófico. El objetivo era contener la suba por debajo de 1,5 o 2º.

> Impuestos y exigencias

Además de acuerdos de inversión (de los que surgen, por ejemplo, los fondos del BID que están disponibles en San Juan como ANR), algunos sectores buscan penalizar las emisiones. La Unión Europea planteó un impuesto a los productos que tengan una huella de carbono alta que compitan con los que hicieron un esfuerzo para disminuir su impacto.

> Prioridad oficial
Además de las iniciativas privadas, a nivel gubernamental en San Juan hay herramientas disponibles. A través de la Agencia Calidad San Juan y el CFI hay prioridad de ayudas económicas a proyectos que tengan estos objetivos. El ministro de Producción, Gustavo Fernández, aseguró que “el Estado debe acompañar a las pymes en este proceso”.

> Crisis hídrica
Si bien la neutralidad de carbono es una de las prioridades, la eficiencia del uso del agua también empieza a ser un factor central. En San Juan el tema es conocido, sobre todo tras 7 años de sequía. Además, un grupo de especialistas publicó un documento asegurando que los ciclos de agua serán más escasos por efectos del cambio climático.

EN CIFRAS

> 8
rubros de la producción sanjuanina crecieron entre el doble y el cuádruple en sus niveles de exportaciones, comparando los meses marzo, abril y mayo de este año con el mismo periodo del año pasado, según cifras oficiales.

> 44
sectores productivos están registrados oficialmente como exportadores en San Juan. Entre ellos hay empresas que se dedican a cultivos, agroindustria, minería no metalífera y manufactura.

> 277
por ciento creció la exportación de desinfectantes fabricados en San Juan, entre el periodo marzo-mayo de 2023 y el de 2024, según un informe de la Dirección de Comercio Exterior.

> 264
por ciento fue el incremento interanual de la actividad exportadora sanjuanina en el rubro de perfumería, tocador y cosmética, de acuerdo al último informe del Gobierno sobre el rubro.

> 175
por ciento aumentó, del año pasado a este, el ingreso de dólares por la venta al exterior de aceite de oliva producido en la industria sanjuanina. Fue un alza de U$S 1,7 millones a U$S 4,7 millones.

> 2,54
millones de dólares representó la exportación de la uva en fresco, dentro de los productos agroindustriales locales. Si bien implicó una suba interanual, es mucho menos que previo a la pandemia.

> 47
millones de dólares lograron exportar hasta mayo de este año los sectores sanjuaninos que más pesan en las ventas a otros países: ajo, cal, medicamentos y mosto, según Comercio Exterior.

> 70
por ciento de los empresarios industriales sanjuaninos reconoce estar sufriendo la crisis económica nacional, pero el mismo porcentaje se muestra optimista, según la Unión Industrial de San Juan.

> 106
empresas, asociadas a la UISJ, participaron de la segunda encuesta trimestral que elaboran entre la entidad y el Observatorio Económico del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la provincia.