El reciente plan de reordenamiento del tránsito implementado por la Municipalidad de Jáchal en su casco urbano constituye una decisión política que merece ser observada con atención por el resto de los departamentos de San Juan. Instrumentada a través del Concejo Deliberante mediante la Ordenanza Nº 3216, la iniciativa apunta a un objetivo tan simple como complejo: armonizar el funcionamiento de la Estación de Trasbordo con las necesidades cotidianas de movilidad de los vecinos, priorizando la fluidez de la Red Tulum y la seguridad de los peatones.

La medida no surge de manera unilateral ni improvisada. Por el contrario, es el resultado de un proceso de consenso entre el municipio, comerciantes y residentes de la zona céntrica, que entendieron que el pulso de la actividad económica no puede sostenerse si las calles se transforman en espacios caóticos, saturados y peligrosos. Ordenar el tránsito no es restringir derechos, sino establecer reglas claras para que todos puedan circular mejor.

Entre las disposiciones más relevantes se destaca la prohibición total de estacionamiento sobre ambas aceras en las calles que forman parte del recorrido de los colectivos. Esta decisión apunta a eliminar los cuellos de botella que, de manera habitual, retrasan las frecuencias del transporte público y afectan a cientos de usuarios. En las calles de un solo sentido, en tanto, el estacionamiento quedará habilitado únicamente sobre el margen derecho, una simplificación que contribuye a una circulación más previsible y segura.

El plan incorpora además soluciones concretas para la vida diaria: zonas estratégicas de carga y descarga que facilitan el abastecimiento comercial sin invadir la calzada, y espacios de estacionamiento breve en las cercanías de farmacias, centros de salud y organismos públicos, pensados especialmente para adultos mayores y personas con discapacidad. Son detalles que revelan una mirada integral del ordenamiento vial.

La experiencia de Jáchal pone en evidencia una deuda histórica en muchas villas cabeceras de los departamentos alejados de la Ciudad de San Juan. Pocito, Caucete, Albardón, Sarmiento y otros centros urbanos han intentado en distintas oportunidades ordenar su tránsito interno, aunque la mayoría de esas iniciativas quedaron en simples ensayos, desconocidos o desoídos por la propia comunidad. Calles de sentido único que no se respetan, circulación en contramano y un parque automotor en constante crecimiento configuran un escenario recurrente.

A esto se suma el deterioro de las calles por donde circulan los colectivos, con baches profundos o tramos de ripio que dificultan la prestación del servicio y agravan el desorden. El reordenamiento vial no puede desligarse de la inversión en infraestructura básica.

Jáchal ha dado un paso necesario. Ojalá otras comunas sigan ese camino, adaptando las soluciones a sus realidades locales. Ordenar el tránsito es, en definitiva, una forma concreta de mejorar la convivencia urbana y la calidad de vida de cada comunidad.