En sintonía con otros países del mundo como el Reino Unido y los Estados Unidos de Norteamérica, la Argentina está dispuesta a endurecer su política migratoria a fin de ejercer un más estricto control de las personas que llegan al país para radicarse, como también de los que ya se encuentran radicados y que suelen transgredir las normas básicas de convivencia, participando de hechos delictivos y de otras acciones que pueden determinar su expulsión del país.

La idea del Gobierno nacional es impulsar esta reforma a través de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU), en una acción que no pasaría por el Congreso de la Nación y que se implementaría de inmediato en cuanto sea publicado por el Boletín Oficial.

La medida ya fue anticipada por el presidente Javier Milei el 1 de marzo pasado durante la apertura del 143º período de sesiones ordinarias del Congreso Nacional y responde a un pedido de mucha gente de un mayor control del ingreso de personas provenientes del extranjero al territorio nacional. La llegada en forma masiva de inmigrantes de países limítrofes y de otras naciones sudamericanas es lo que ha generado la necesidad de contar a la brevedad con nuevas normas que regulen el ingreso de los migrantes.

Si bien la Argentina ha tenido siempre una política muy abierta respecto de la llegada de migrantes, se considera que ha llegado el momento de controlar efectivamente esos ingresos, aplicando una serie de requisitos para limitar la radicación de personas, logrando que la gente que logre ingresar sean personas en condiciones de contribuir en una forma provechosa al país.

Se sabe que en otras naciones es cada vez más dificultoso ingresar, permanecer o intentar una radicación temporaria o definitiva, ya que se han comenzado a aplicar normas muy estrictas con las que se busca contener la migración.

El proyecto del gobierno que de acuerdo a lo previsto entrará en vigencia en los próximos días, busca endurecer los requisitos para otorgar residencia a extranjeros y arancelar determinados servicios, además que pretende ampliar los mecanismos para expulsar personas extranjeras del país, que puedan incurrir en faltas graves o actos de delincuencia.

Cada vez hay más gente que coincide con la necesidad de una reforma migratoria, especialmente en lo que respecta a evitar que nuestro país se convierta en albergue de personas de malvivir provenientes del extranjero.