Ante insistentes reclamos de directivos, docentes, padres y alumnos de escuelas que en los últimos meses han sido objeto de reiterados robos de su material didáctico, como también de sanitarios y otros elementos de la infraestructura escolar, el Gobierno de la provincia a través de la Secretaría de Seguridad ha dispuesto dotar de un servicio de seguridad privada a unas 38 escuelas de distintos departamentos que lo han solicitado y que carecen de adicionales policiales para su vigilancia.

Se ha tenido que recurrir a esta solución ante la insostenible situación en que se encuentran algunos establecimientos educativos, como la ENI Nro 46 Antonio Moncho de Trincado, ubicada en La Bebida, departamento Rivadavia, en la que los docentes han dispuesto unilateralmente una reducción de la jornada de trabajo debido a los permanentes robos que se cometen en el establecimiento educativo, y a los daños contra las pertenencias de los maestros entre las que figuran sus vehículos, a cualquier hora del día.

A pesar de considerarse que esta medida contribuirá a disminuir los hechos delictivos que se han estado sucediendo, ya que los guardias de seguridad, al igual que los efectivos de policía, otorgan ciertas garantías de que las escuelas no serán vandalizadas o que no se robarán de ellas elementos que se utilizan para enseñar o efectuar el mantenimiento de los edificios, es muy importante el aporte que pueda hacer la comunidad en la tarea de prevención o de lucha contra la inseguridad. Son los propios vecinos de las escuelas los que deben colaborar con las fuerzas de seguridad para advertir sobre la presencia de personas extrañas o sospechosas, a fin de que los ladrones se desalienten en su accionar y no concreten sus perversos planes dejando a las escuelas y a los alumnos sin elementos básicos que se emplean dentro del proceso enseñanza-aprendizaje.

Así como los vecinos se organizan en los distintos barrios, constituyéndose en una especie de alarma comunitaria, de esa misma forma deben actuar en defensa del patrimonio escolar impidiendo que grupos de malvivientes se aprovechen de las escuelas, especialmente en horas de la noche, para desmantelarlas a un costo que muchas veces es excesivo y que coloca al Ministerio de Educación en una situación muy complicada al momento de tener que reparar el daño y adquirir nuevamente el equipamiento.

Sería conveniente que en cada rincón de la provincia, donde funciona una escuela, haya grupos vecinales que actúen como custodias de cada edificio escolar, ejerciendo una vigilancia más efectiva en beneficio de la integridad de los establecimientos educativos.