La reciente edición del Festival Nacional de Doma y Folclore de Jesús María volvió a demostrar que las tradiciones criollas no son una postal del pasado, sino una expresión cultural plenamente vigente. En ese escenario mayor del país, donde convergen historia, destreza y pasión, San Juan volvió a decir presente con fuerza propia. La consagración de Benjamín Javier Costa como campeón en la categoría Bastos con encimera lisa no es solo un logro individual, es la confirmación de un semillero sólido, diverso y profundamente arraigado en la identidad provincial.

En la madrugada del domingo 18 de enero, y en una de las pruebas más exigentes del tradicional certamen cordobés, el joven jinete sanjuanino, con apenas 19 años, coronó una actuación impecable. Desde el inicio del campeonato mostró solvencia, temple y técnica, atributos que hoy lo colocan entre los mejores del país y que ubican nuevamente a San Juan en un lugar destacado dentro del mapa nacional de la doma.

El triunfo de Costa no surge de la casualidad. Es fruto de un entramado cultural que se sostiene y se renueva a través de más de 80 agrupaciones gauchas federadas en la provincia, donde miles de jinetes encuentran contención, formación y pertenencia. Este movimiento gaucho, lejos de diluirse, ha experimentado un crecimiento significativo en la última década, evidenciado en eventos masivos como la Cabalgata a la Difunta Correa, que en sus ediciones recientes reunió a más de 5.300 jinetes, combinando fe, tradición y destreza ecuestre.

El éxito de Jesús María, aun atravesado por inclemencias climáticas, también invita a reflexionar sobre el futuro inmediato de los festivales sanjuaninos. Citas emblemáticas como el Festival de Médano de Oro, uno de los más importantes de la provincia y también del país, deben asumir el desafío de estar a la altura de esta tradición viva. La gran convocatoria que año tras año acompaña estas celebraciones exige organización, jerarquía artística y un espectáculo de primer nivel que consolide su proyección nacional.

San Juan posee una riqueza cultural gaucha que no solo merece ser preservada, sino fortalecida y potenciada. La consagración de Benjamín Costa es un símbolo de esa vigencia y una señal clara de que la provincia puede y debe seguir afirmándose como uno de los grandes centros de la doma y el folclore argentino. La tradición está viva, galopa con fuerza joven y tiene futuro.