La consigna fue clara: llegar a destino lo ‘más enteros posible’. Es por eso que este año no sólo bailaron al ritmo de las canciones religiosas, sino que además hicieron ejercicios para entrar en calor antes de emprender la caminata de 27 kilómetros. Fueron los más de 3.000 jóvenes que ayer participaron en la tradicional peregrinación hacia el Complejo Turístico Religioso Ceferino Namuncurá bajo el lema ‘Joven yo te invito, levántate y camina’.
Los chicos se concentraron frente a la Catedral donde mostraron su entusiasmo y alegría de participar en la peregrinación. Lo hicieron bailando, sin saber que antes de partir tendrían una entrada en calor. Se enteraron cuando dos profesoras de Educación Física aparecieron en escena y los guiaron para hacer una entrada en calor, ejercitando desde los tobillos hasta la cabeza, al ritmo de música que potenció la adrenalina de los chicos.

Pero de la euforia, los jóvenes pasaron a un momento de silencio y de oración, arrodillados. Fue cuando la imagen del Santísimo salió de la Catedral para bendecir a todos los presentes para que a lo largo del peregrinar dejaron sus angustias, soledad y actitudes que dañan para comenzar una nueva vida. ‘Jesús está vivo y te quiere vivo. La vida es un regalo de Dios para nosotros mismos y también para los demás. Hagamos que esta vida sirva para algo’, fue el mensaje de monseñor Jorge Lozano para bendecir y despedir a los peregrinos.

Arrancó la peregrinación con la colaboración de varios voluntarios con diferentes misiones. Algunos portaron carteles con un código QR que se podía escanear con los celulares para obtener toda la información de la peregrinación. Algunos se turnaron para cargar durante todo el trayecto la gran cruz procesional, mientras que otros fueron los encargados de llevar las reliquias de Ceferino Namuncurá y de Carlo Acutis, que este año estuvieron presentes la caminata.
Pese a que llevaban media hora caminando, el entusiasmo de los peregrinos no decayó. Así lo demostraron cuando arribaron al primer puesto de hidratación que instaló el municipio de Santa Lucía, y donde los esperaba un grupo de músicos para alentar su paso con algunas canciones religiosas. Los chicos celebraron con gritos, aplausos y arengas este recibimiento.
Con la familia, amigos y hasta con los compañeros de escuela, los chicos participaron de esta larga caminata. Incluso lo hicieron los alumnos de los últimos años de algunos colegios secundarios, luciendo las camperas y buzos de egresados para distinguirse entre los demás.

