Entre los conflictos bélicos actuales en el mundo, dos de ellos tienen gran importancia a nivel geopolítico. Se trata de la guerra en Medio Oriente entre Israel y el grupo terrorista Hamas, que comenzó con el ataque de estos últimos el 7 de octubre de 2023, asesinando a más de 1.200 personas, en su mayoría civiles, violando mujeres y secuestrando a unas 300 personas. La represalia israelí fue contundente. Sin embargo, y luego de tantas negociaciones, los mediadores internacionales lograron un acuerdo de alto el fuego entre las partes.

Estos diálogos se aceleraron en los últimos días ante la marcha de la Casa Blanca de Joe Biden, que será reemplazado el lunes por Donald Trump. Los países mediadores anunciaron un acuerdo en tres fases que prevé una tregua a partir del domingo, un primer canje de 33 rehenes israelíes por presos palestinos y un aumento de la ayuda humanitaria para Gaza, donde murieron al menos 46.000 personas.

A todo esto, el primer ministro, Benjamin Netanyahu, sigue en la búsqueda de votos dentro de su gobierno para lograr la aprobación por unanimidad del acuerdo. Aunque se desató una crisis debido a que Hamas no quiere cumplir con algunos puntos de los acordado.

Estados Unidos, Egipto y Qatar han pasado el último año intentando mediar para poner fin a los 15 meses de guerra. Unos 100 israelíes siguen cautivos dentro de Gaza, entre ellos nueve argentinos de distintas edades.

La importancia de Medio Oriente a nivel geopolítico reside en que de esa región hay un gran tráfico comercial, sobre todo de petróleo, que controlan los países árabes como Irán, Arabia Saudita, entre otros.

Por otra parte, en Europa del Este, la invasión que sufre Ucrania por parte de Rusia desde aquel 24 de febrero de 2022 llevó a la destrucción casi total del denominado “Granero de Europa” como se le llama al país presidido por Volodomir Zelenski.

El motivo es que el presidente ruso, Vladimir Putin no quiere que Ucrania ingrese a la OTAN, porque argumenta que será amenazada la seguridad nacional de Rusia. Ya en 2014, Rusia se apropió por la fuerza de la península de Crimea, un lugar estratégico a nivel militar para Rusia.

Desde que comenzó el conflicto, distintos actores trataron de mediar, como China, Francia, Reino Unido, la Unión Europea y Estados Unidos.

Con el arribo de Donald Trump a la Casa Blanca, hay señales de que el conflicto terminará, debido a que tiene buena relación con Putin y éste dialogaría sobre el tema según confirmó. Rusia quiere quedarse con un 30% del territorio conquistado de Ucrania, mientras que Zelenski quiere que Rusia se retire de sus tierras.

El diálogo por la paz será porque las fuerzas militares de Ucrania son escasas y están agotadas y cada vez con menos armas para combatir, y Rusia perdió decenas de miles de hombres y equipos, además del descontento ciudadano.

Un acercamiento de posiciones y el cese del fuego es posible y en eso trabajan los futuros funcionarios del gobierno estadounidense. Sería una negociación que duraría al menos unos seis meses, pero con la esperanza de que la guerra termine este año. Si todo esto se concreta, dos focos de conflicto que afectan al mundo serían sofocados en beneficio de la humanidad.