En una de las operaciones bélicas más audaces que se puedan imaginar, miles de aparatos electrónicos como los beepers y walkie-talkies, denominados también aparatos buscapersonas, explotaron en los bolsillos de sus portadores entre el martes y el miércoles pasado en el Líbano, en el marco del enfrentamiento que mantienen Israel y la agrupación terrorista Hezbolá. Este accionar ha abierto las puertas a una nueva era en relación a la forma de atacar contrincantes haciendo uso de sofisticados sistemas que interceptan dispositivos electrónicos de uso personal, para hacerlos estallar y provocar daños a una o varias personas.
Analistas y funcionarios de varios países están convencidos que las explosiones de los aparatos electrónicos de comunicación se produjeron como resultado de la implantación de material explosivo que después fue accionado remotamente.
Testigos oculares afirmaron que vieron salir humo de los bolsillos de la gente, tras lo cual se produjeron explosiones que sonaban como fuegos artificiales o disparos de alguna arma de fuego. Lo llamativo del tema es que las explosiones afectaron a ciudadanos comunes que utilizaban beepers para comunicarse al recomendarles el no uso de teléfonos celulares. El beeper, por sus características, es un comunicador que tiene menos posibilidades de ser interceptado, de ahí su recomendación.
Por otra parte, los walkie-talkies a los que también se los considera más seguros que los teléfonos móviles, están casi en exclusivo destinados a las fuerzas de Hezbolá, por lo que cualquier maniobra vinculada a la colocación de explosivos debió hacerse antes de que los aparatos fueran adquiridos hace unos cinco meses a la empresa taiwanesa Gold Apollo.
En cada dispositivo se habrían implantado entre 28 y 57 gramos de material explosivo junto a su batería y un interruptor para ser accionados de manera remota.
Estos ataques en la cadena de suministros son una preocupación creciente en el mundo de la ciberseguridad, dado que recientemente se han producido muchos incidentes de alto nivel provocados por hackers que logran acceder a productos que están en su fase de desarrollo.
Se considera que lo ocurrido en el Líbano es uno de los ataques a la cadena de suministro físico más extensos de la historia, por lo que debió ser cuidadosamente planeado durante mucho tiempo.
El peligro en ciernes de que los ataques militares o de grupos de inteligencia haya pasado a una etapa de mucha sofisticación, a tal punto de poder convertir cualquier dispositivo de uso personal en una potencial arma o bomba, es una voz de alerta sobre la invasión en aspectos privados como puede ser los sistemas de comunicación a través de los teléfonos celulares u otro similares. Vivimos en un mundo hiper comunicado, en el que cada vez es más sencillo conocer que está haciendo una persona, sus preferencias y sus costumbres. Nada queda en el anonimato y de esta forma todos somos proclives en cualquier ámbito a ser observados y controlados en forma remota.
