Un golpe más para San Martín. Un sacudón que duele en Concepción porque el Verdinegro hilvanó su tercera derrota consecutiva en la Liga Profesional con más dolor que nunca porque su enorme primer tiempo no alcanzó para aguantar la calidad de River Plate que recién en el segundo tiempo hizo su ventaja. Fue caída por 2-0 en un presente que duele, que preocupa. San Martín fue uno en el primer tiempo pero en el complemento, desnudó todas sus limitaciones. Si algo tuvo San Martín en el primer tiempo fue un derroche de enorme actitud. Lo jugó con lo que tiene, con lo que le alcanza hoy por hoy y con eso, maniató a un River que apenas pudo imponer condiciones en los primeros 10′. Después de eso, la entrega generosa del Verdinegro para achicar en todos lados, para correr todas, lo fue metiendo en el partido que tenía que jugar. Y así, de la mano de su empuje pudo complicar en serio. Así, a los 15′ después de un corner desde la derecha, un rebote corto le quedó a Molina, que en un tiempo giró y obligó a una tapada enorme de Armani. San Martín ya se animó del todo. Insistió con ahogar a River en cada centímetro de la cancha y con ese planteo, no pasó sobresaltos, Borgogno no tuvo trabajo y San Martín se fue animando. Tanto que a los 42′ luego de un ataque vertical, la pelota le volvió a quedar a Molina y su remate que iba al gol, encontró la cabeza salvadora de Paulo Díaz para sostener el empate.


