Batallando hasta el final, la marplatense Solana Sierra, se despidió ayer de su aventura en Wimbledón. El camino de la tenista de 21 años (101° del ranking) en el tercer Grand Slam de la temporada, el más prestigioso del circuito, finalizó en los octavos de final, al caer sobre el césped británico ante la alemana Laura Siegemund (104° en singles, 22° en dobles) por 6-3 y 6-2, en 1h19m; sin embargo, el crecimiento que ostentó en la elite la colocará en otro nivel. No sólo porque dará un destacado salto en el ranking (unas 35 posiciones) y porque embolsó un premio económico casi más importante que en toda su carrera (240.000 libras, es decir unos US$ 327.000, algo que le permitirá programar giras con mayor comodidad), sino porque hizo un clic tenístico y emocional que debería seguir potenciándola en su evolución.
