El objetivo central es claro: sacar la violencia de las canchas y recuperar el espíritu deportivo que debería prevalecer en cada encuentro. Tribuna Segura se apoya en un padrón nacional que reúne a las personas con derecho de admisión, sanciones vigentes, antecedentes judiciales o pedidos de captura. A través del escaneo del DNI en los accesos, el sistema informa en tiempo real si un espectador está habilitado para ingresar, permitiendo actuar de manera preventiva y coordinada con la Policía de San Juan.
Esta tecnología, sin embargo, no es un fin en sí mismo. Su eficacia dependerá de la actualización permanente de los registros y de la correcta aplicación de los protocolos. La articulación institucional será clave para asegurar que el sistema funcione con transparencia y eficiencia, evitando arbitrariedades y garantizando que el control recaiga únicamente sobre quienes representan un riesgo real para la convivencia deportiva.
La implementación será gradual y comenzará con la primera fecha del próximo torneo de la Liga Sanjuanina de Fútbol. No se priorizarán las categorías, sino la convocatoria de cada partido, una decisión que apunta a concentrar esfuerzos donde exista mayor concurrencia. Además, se prevé que el programa evolucione con el tiempo para incluir sanciones vinculadas a conductas violentas que se produzcan dentro del propio campo de juego, ampliando así su alcance preventivo.
Más allá de los aspectos técnicos, el desafío será reconstruir la confianza de los hinchas y de las familias que desean volver a los estadios con tranquilidad. La seguridad en el deporte no se logra únicamente con controles, sino también con educación, compromiso institucional y una cultura que valore el respeto y la convivencia.
San Juan tiene la oportunidad de alinearse con las políticas nacionales de prevención y demostrar que el fútbol puede ser un espacio de encuentro y celebración. Si el programa se aplica con responsabilidad y continuidad, Tribuna Segura podría convertirse en un instrumento eficaz para recuperar la esencia del espectáculo deportivo y garantizar que las tribunas vuelvan a ser lugares donde prime la pasión sin violencia. La meta final es clara: estadios abiertos, seguros y verdaderamente inclusivos para todos.
