Cuando todo hacía pensar que para el inicio del presente ciclo lectivo casi la totalidad de las escuelas de la provincia estarían en condiciones, al haberse contado el año pasado con tiempo suficiente para su refacción, encontramos actualmente más de 20 establecimientos en los que a pesar de haberse comenzado las clases se trabaja en obras de reparación correspondientes a los daños ocasionado por el sismo de enero del 2021. Esta situación ha sido admitida por el Ministerio de Educación de la Provincia al comprobarse que hay varias escuelas en las que a pesar del dictado normal de clases hay personal obrero y maquinarias que realizan trabajos de reparación, en obras que en algunos casos podrán prolongarse hasta fin de año, según lo anunciado por la Dirección de Infraestructura Escolar del Gobierno de la provincia. 

Dentro de las escuelas en esa situación hay algunas que pertenecen a distintos departamentos, con mayor o menor afluencia de alumnos, pero también hay algunas céntricas que son muy concurridas como la Superior Sarmiento, Laprida y Rivadavia, en la que este tipo de trabajos no dejan de constituir una molestia para el movimiento de alumnos y docentes o el propio dictado de clases. 

Desde esta misma columna, el año pasado se advirtió sobre la necesidad de agilizar los trabajos de refacción al observar el paso del tiempo con largos períodos de inactividad, en momentos en que los edificios escolares estaban vacíos a consecuencia de la pandemia. El no haber aprovechado esos momentos ha motivado esta situación que en algunos casos amenaza con extenderse hasta fin de año, de acuerdo al cronograma de obras previsto por la Dirección de Infraestructura Escolar. 

La proximidad de las estaciones de otoño e invierno, en que las condiciones climáticas empeoran considerablemente, debería ser motivo para reprogramar las actividades, dándole prioridad a estas obras que desde un primer momento tendrían que haber contado con un cronograma más ajustado a las necesidades del dictado de clases. Dentro de la administración pública hay otras obras que pueden llegar a ser susceptibles de una postergación sin que eso implique ningún inconveniente, abocando todos los esfuerzos para terminar lo más antes posible las escuelas. Sucede que los establecimientos escolares son ámbitos muy sensibles ante cualquier factor que perturbe la atención de alumnos y docentes, y las obras de construcción o refacción son por lo general ruidosas y hasta, en algunos casos, peligrosas para la comunidad educativa.