El despliegue logístico realizado en los últimos días para levantar y transportar la cosecha de tomate para industrializar, apurada por la maduración impulsada por la ola de calor, deja para el análisis de quienes observan en esta actividad en desarrollo y de extraordinaria rentabilidad. Se ha obtenido gran calidad y rendimiento de hasta 160 toneladas por hectárea el año pasado.

Aumentar la superficie cultivada en 500 hectáreas sobre la campaña anterior, indica un foco productivo con gran futuro, no obstante los avatares climáticos como los sufridos por los productores por la sequía y otros imponderables del cambio climático que alteran los tiempos, con hechos repentinos: tal la movilización de camiones, cosechadoras y personal en las fincas.

Esta actividad auspiciosa para Pocito, Rawson y otras zonas de siembra plantea también una amarga realidad cuando el destino de los grandes equipos con la preciada carga viajan día y noche para entregarla en otras provincias, particularmente Mendoza, porque no tenemos capacidad instalada para cerrar el círculo del procesamiento industrial. Se pierde así el valor agregado que es superior al del cultivo y cosechas, además de generación de empleo por las actividades de terceros que se suman a la industrialización.

En esta coyuntura deben actuar las autoridades del área con medidas políticas para facilitar la instalación de plantas fabriles y ampliar las existentes porque la materia prima está asegurada, y San Juan no descansa en avanzar en novedades con mejoras genéticas a fin de potenciar la calidad del cultivo. Prueba de ello fue la reciente presentación del tomate híbrido ISI 23804 con mejoras genéticas de gran tolerancia sanitaria y más apta para la recolección. También hay que tener en cuenta que el tomate tiene diversas formas de industrialización en fábrica como extracto, entero, desecado y otras aplicaciones industriales, que por supuesto hay que fraccionar en envases destinados a la comercialización.

Holanda es el país tomatero con mejor rendimiento del mundo con 48,66 kilogramos por metro cuadrado, sobre el mayor productor del mundo, China, que promedia 5,85 kg/m2 en las 1.107.485 hectáreas plantadas, según la FAO. Pero la producción neerlandesa es en invernadero, lo que implica un enorme costo y aún así es rentable.

Estas son las ventajas comparativas que se destacan en el tomate sanjuanino observadas por las empresas agroindustriales foráneas cada vez más activas en la cosecha de esta temporada.