La disparidad que hay entre los países respecto a las posibilidades de vacunar contra el covid-19 a sus respectivas poblaciones coloca a la Argentina en una situación preocupante, ya que mientras en los estados más avanzados se habla sobre la inoculación de una tercera dosis para afrontar nuevas olas o variantes del virus, en nuestro país hay algunos sectores de la población que todavía no han recibido una primera dosis y otros que afrontan serios inconvenientes para recibir una segunda. Sólo el 55% de los mayores de 18 años están vacunados actualmente con una dosis cuando se conoce que hace falta el 70% con la segunda dosis para alcanzar la inmunidad de rebaño.
Entre las principales causas de esa demora está la lentitud con la que se está vacunando a la población. Si bien los operativos son prolijos y cuidadosamente implementados, no son los suficientemente rápidos como para cubrir amplios sectores de la población en poco tiempo. Esto ha provocado que después de siete meses de iniciado el operativo todavía queden sectores sin vacunarse o sin recibir segundas dosis. Para avanzar efectivamente en este proceso y llegar a tiempo para encarar las etapas siguientes se requiere que por día sean colocadas en todo el país al menos 500.000 vacunas, lo que en estos momentos es imposible para Salud Pública si no cuenta con la colaboración de algunos otros organismos del Estado, como municipios o fuerzas de seguridad.
Otro de los problemas por los que la vacunación es lenta es la insuficiente llegada de dosis de los países fabricantes. Es conocido el inconveniente que ocasiona la falta del segundo componente de la vacuna Sputnik V, al haber mucha gente a la que se le está venciendo el plazo para la inoculación. Esta situación es la que a dado lugar a que en nuestro país se autorice la mezcla entre la vacuna rusa y las producida por Moderna o Astrazeneca de la misma forma en que ya lo han hecho otros países como EEUU, China, y de Europa.
De esta manera, con la mezcla de vacunas se alcanzará con la segunda dosis a un importante sector de la población, lo mismo que con la inoculación a menores de 18 años, siempre y cuando se amplíen los lugares y horarios de vacunación con personal idóneo suficiente.
Un ejemplo de lo que hay que hacer en materia de agilizar la vacunación lo constituyen los autovac que están funcionando en nuestra provincia, la vacunación de menores en centros comerciales o los operativos como el implementado por Salud Pública con la colaboración municipal en la localidad de La Bebida, en el departamento Rivadavia. Es la única forma que existe de completar los cuadros de vacunación y alcanzar la inmunidad de rebaño antes que la variante delta avance peligrosamente.
