En un solo día de esta semana hubo más de 2.500 denuncias de violación del aislamiento domiciliario impuesto por las autoridades dentro de las medidas sanitarias para atenuar la propagación del Covid-19, en tanto las imágenes televisivas mostraban largas colas de vehículos para ingresar a la costa atlántica como en los mejores momentos de las vacaciones. Estos testimonios de la irresponsabilidad social se observan en todas partes a pesar de las reiteradas recomendaciones gubernamentales y la firmeza de las fuerzas federales conjuntas para hacer cumplir el protocolo preventivo, incluso con consignas domiciliarias.


Está visto que para ciertos argentinos la única manera de asumir la solidaridad social es mediante la fuerza pública, más como en este caso cuando se debe respetar rigurosamente la logística sanitaria por el bien de todos. Afortunadamente todavía no tenemos transmisión comunitaria del coronavirus, como ocurrió en Italia por ejemplo, por no tomar a tiempo las medidas de resguardo personal que han dado excelentes resultados en China y Corea del Sur, donde la disciplina de la gente frenó la curva ascendente de la enfermedad, lo que implica menos enfermos y muertes.


Nos enfrentamos a la necesidad de un cambio cultural, eliminando costumbres y hábitos de la vida cotidiana, desde la forma de saludarnos hasta evitar la circulación del mate, más todavía cuando esta infección se transmite por la proximidad de las personas. La estrategia de aislamiento contra el Covid-19 tiene como objetivo reducir el llamado número reproductivo: la media de personas a las que contagia cada infectado, una cifra que en el caso del coronavirus se sitúa entre dos o tres. Si el número baja de uno, las infecciones caerán e incluso teóricamente se podrían eliminar, dicen los científicos, como se comprobó con el ébola y con el síndrome respiratorio agudo grave (Sars), eliminados en 2003.


Por eso el aislamiento social obligatorio que rige hasta el 31 de este mes con el objetivo de frenar el coronavirus, dispuesto por el Gobierno nacional conjuntamente con todos los gobernadores provinciales, no es una medida extrema caprichosa sino necesaria para achatar la curva de contagios. Si esto se logra, la cuarentena será exitosa, de lo contrario podrá extenderse si el contagio se multiplica por la "viveza criolla", porque esto es una cuestión de conciencia individual. Pero es auspicioso que la gran mayoría de la población apoye las disposiciones nacionales y provinciales sin reparos, según una encuesta de este diario.