El magnífico escritor ruso León Tolstoi decía "Pinta a tu aldea y pintarás al mundo" en un intento por demostrar que en todo orden de la vida hay que empezar por lo particular para llegar a lo general. Algo parecido ocurre con el cuidado del hábitat o el ambiente. Si no se comienza a trabajar desde las bases, concientizando a la población sobre la necesidad de preservar el lugar donde vivimos, será muy difícil que a nivel global se alcancen las mejoras que se requieren para que el cambio climático no incida tan drásticamente en el planeta. 

La mayoría de las organizaciones ambientalistas están empeñadas en la concreción de grandes proyectos destinados a controlar el deterioro ambiental con fuertes restricciones a la actividad industrial y productiva sin advertir que nada de esto dará resultados sino se comienza a trabajar por las bases de la sociedad en tareas como el cuidado del agua, promover la forestación, dar un correcto tratamiento a los residuos domiciliarios y deshechos provenientes de diferentes actividades tanto de la ciudad como del campo. Dentro de esta tarea de realizar un correcto manejo de los recursos también se incluyen aspectos vinculados a preservar lo natural como por ejemplo las pasturas que se dan en los valles cordilleranos base de una fauna autóctona que representa una gran riqueza paisajística para nuestra provincia, o la flora y fauna propia de la zona de humedales, a los que también hay que proteger dado el avance de la sequía que se viene dando en los últimos años. 

En provincias como San Juan hay que evitar caer en la desidia y el abandono de la limpieza urbana y de la contaminación de zonas rurales y semi rurales, ya que es tan poca la superficie aprovechable que hay que mantenerla en optimas condiciones. No se puede admitir que en un ámbito como este se genere un problema como el del Riachuelo, en la ciudad de Buenos Aires, considerada la segunda cuenca hídrica de zona densamente poblada más contaminada del mundo, afectando a 14 municipios y a una población demás de 8 millones de habitantes. Como ya lo hemos señalado en varias ocasiones, la contaminación del Riachuelo se originó por el mal manejo que tuvo la expansión industrial que hubo en Buenos Aires a mediados del siglo pasado y el descontrol de empresas que comenzaron a arrojar sus desechos a este cauce sin tratamiento previo. Hasta ahora ningún gobierno ha cumplido la promesa de sanear la cuenca. San Juan está en mejores condiciones de hacer frente a estos problemas pero sus autoridades deben estar atentas a intervenir enérgicamente ante cualquier signo de deterioro ambiental.