En oportunidad de cumplirse un año de la declaración de la pandemia de coronavirus, los científicos que estudian los orígenes de la enfermedad coinciden en el vínculo de las infecciones zoonóticas con el cambio climático y, particularmente, por la destrucción de los ecosistemas. Por eso la mejor vacuna que la humanidad puede tener ante esta y futuras pandemias, es proteger la biodiversidad, ya que si el planeta sigue enfermo, nosotros también lo estaremos, aseguran.

Es así como la alteración de los ecosistemas del entorno de la ciudad de Wuhan, epicentro de esta crisis sanitaria, comenzó con la sustitución de los bosques autóctonos por otras especies de árboles que propiciaron el incremento de murciélagos en la región. Esos mamíferos voladores tienen una estrecha convivencia con muchos virus y si se los sacan de su hábitat, se juntan con otras especies y además con mucha presencia humana, como en esa región china, la bomba de tiempo se activa.

Un estudio de la Plataforma Intergubernamental sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas revela la existencia de unos 800.000 virus no descritos que podrían afectar al ser humano, unos patógenos que permanecen naturalmente en los hábitats equilibrados. Con el Covid-19 se entró en contacto directo con especies para lo cual el sistema inmune del hombre no está preparado, con el agravante de que los virus ahora sortean barreras geográficas que les serían impenetrables con los ecosistemas intactos.

El aumento de la temperatura vinculado al cambio climático permite la expansión de los vectores de las enfermedades, por ejemplo de los mosquitos originarios de ambientes tropicales que se extienden por el mundo, como es el agente transmisor del dengue, y lo tenemos en nuestro país y, obviamente, en San Juan aclimatado perfectamente.

Estas conclusiones son terminantes, mejorar la salud del planeta es la mejor inmunización de la humanidad ante dolencias desconocidas por mutaciones de patógenos de especies exóticas invasoras. Pero estamos lejos de alcanzar los objetivos del Acuerdo de París de mantener el calentamiento global por debajo de los dos grados centígrados debido al incremento de las emisiones de gases contaminantes principal factor del desequilibrio ambiental.

La Organización de las Naciones Unidas espera que la próxima Cumbre climática, prevista para noviembre venidero en Glasgow, logre un compromiso más ambiciosos de los Estados miembros para acercarse al objetivo de los 2º centígrados antes de que el caos se apodere de la Tierra en un camino sin retorno para todo tipo de vida.