El salto que dio la cotización del dólar en las últimas semanas, cercano al 10% complica a las familias que tramitan un crédito hipotecario. La situación es preocupante y por eso el Banco Nación y la Secretaría de Vivienda implementaron una serie de medidas para atenuar las complicaciones, en un intento por evitar que las operatorias puedan sufrir algún tropiezo o, lo que es peor, que a los solicitantes de los créditos no les alcancen los fondos para poder construir, dando por fracasadas miles de soluciones habitacionales en todo el país. Se calcula que son más de 10.000 los préstamos en esta situación.
Entre las acciones preventivas para asegurar que los préstamos hipotecarios alcanzarán a cubrir las necesidades y que sus solicitantes podrán pagarlos, el Banco Nación elevó los plazos de amortización de 30 a 40 años y la relación cuota ingreso del 25% al 30%, además de un "seguro de cambio” para cubrir al cliente ante un eventual aumento del dólar. Asimismo el Procrear, administrado por la Secretaría de Vivienda, amplió el valor límite de la propiedad a comprar desde 1.650.000 a 2.000.000 de pesos, todo esto con el objeto de contrarrestar el aumento de precios que determina un dólar más alto o la inflación. Complementando estas medidas está establecido que los bancos podrán aumentar el monto prestado, con lo que se busca el mismo efecto.
Cada una de estas modificaciones han dado lugar a que se instruya a los gerentes de las entidades crediticias, que adhieren a estos programas de vivienda, a modificar las condiciones de los créditos que ya están en proceso de asignación, para elevar los límites sin tener que hacer todo el papeleo nuevamente.
Se trata de medidas de salvataje de último momento, obligadas por la actual situación cambiaria de un dólar cuya cotización se sabía que estaba atrasada, como lo habían señalado actores vinculados con las exportaciones.
De todas formas habrá que estar muy atentos al comportamiento cambiario y observar si las medidas implementadas tienen los efectos esperados. De lo contrario estaremos ante una situación muy compleja en la que no sólo se verán afectados proyectos inmobiliarios y personas tomadoras de créditos, sino también la posibilidad de crear puestos de trabajo vinculados con la construcción.
