Si bien la economía del país parece encauzarse con el control de la inflación, el gasto público y la creación de empleo, no dejan de preocupar los aumentos periódicos que inciden en el presupuesto familiar.

La economía doméstica resulta difícil de mantener para el asalariado frente a los ajustes de los servicios básicos y gastos puntuales por cargas tributarias y el próximo ciclo lectivo, por ejemplo.

Estas obligaciones se ven alteradas cuando surgen problemas de salud u otros inconvenientes que puedan afectar a los miembros de la familia.

Ante este panorama, los especialistas en economía doméstica aconsejan optimizar las erogaciones, de manera de evitar malgastar nuestros ingresos, con ejemplos prácticos que ayudan al equilibro buscado, como hacer una lista de las cosas que se van a consumir, prever los gastos fijos, caso de luz, agua, teléfono, gas, transporte y, por otro lado, los gastos no constantes entre los que se encuentran los medicamentos, indumentaria y calzado.

También se pueden planificar los ahorros, la manera de invertirlos, aunque los expertos no aseguran con certeza la mecánica financiera para una mejor rentabilidad ni los riesgos de cada alternativa que se pueda elegir para mejorar los recursos familiares.

En otros países aconsejan invertir en la calidad nutricional de los individuos ya que condiciona una disminución posterior del gasto del sistema de salud en esa misma población.

Es decir, una persona bien alimentada representará menos gastos médicos tanto para la familia como también para la salud pública al disminuir las erogaciones hospitalarias.

De acuerdo a quienes siguen el comportamiento de los consumidores, el 46,7% de la población argentina es de clase baja.

Esa clasificación se aplica para los hogares cuyos ingresos mensuales tienen un techo de 11.500 pesos y es la cifra contemplada para avanzar en las discusiones paritarias y ajustar los aumentos de los planes sociales y otras ayudas estatales.

Pero la clase media sigue siendo mayoritaria con un 48,2% de la población y con ingresos de hasta 54.000, ampliando una complicada brecha social entre los asalariados.