La muerte de un adolescente de 13 años, tras dispararse un tiro en la cabeza como consecuencia de un supuesto caso de acoso escolar o ""bullying”, plantea una realidad que crece en la Argentina con la mayor estadística de la región: se estima que uno de cada cuatro chicos tiene miedo de ir a clase. Si bien la llamada "violencia silenciosa” está en todas las escuelas del mundo, la alarma de docentes, psicólogos y especialistas es por el avance exponencial. 

El chico que falleció esta semana en un hospital de Zárate, donde se encontraba internado desde el martes, era un niño introvertido y muy tranquilo, que era maltratado con el apodo de "Obama” por su color de piel morena, según algunos compañeros testigos de las agresiones. Estos hechos dieron lugar al cambio de colegio, pero al parecer el hostigamiento siguió impulsado por influencia de las redes sociales. 

En la ONG Bullying Sin Fronteras, sostienen que el fallecimiento del menor es consecuencia directa de meses de ataques por parte de sus compañeros, con tal grado de humillación, hasta calar hondo en su espíritu que terminó en el intento de quitarse la vida. Ni docentes ni padres de los chicos acosadores hicieron algo para terminar con la agresión y solamente su propia familia intentó ayudarlo, primero cambiándolo de escuela y luego intentando reconfortarlo pero sin duda ya era tarde. 

El bullying y el ciber acoso con violación de la intimidad, maltrato, discriminación, insultos y marginación están asociados como en tantas cosas donde las redes sociales que hacen su aporte anónimo exponiendo a las personas con fotos y videos para mofarse colectivamente. La situación en la web es difícil de controlar pero es diferente en el ámbito escolar donde se pueden atenuar y evitar las situaciones extremas. Los recreos no liberan de responsabilidad a los educadores ya que ellos están a cargo de los alumnos mientras están en el edificio. No pueden ignorar lo que sucede en patios, sanitarios o gimnasios ya que todo involucra a la tarea de enseñanza.  

Resolver la violencia escolar es un problema muy complejo, pero ineludible para las autoridades escolares y se debe actuar de inmediato. No es lógico que los padres tengan como única solución retirar del colegio al chico que es víctima. Es que ante la falta de respuesta oficial, la protección familiar opta por separar a la víctima y victimario porque hasta ahora ninguna norma antibullying ha dado resultado, ni parece preocupar mucho a las autoridades.