La guerra planteada desde el pasado 7 de octubre entre Israel y Palestina, después de que grupos comando de la organización Hamás pro palestinos incursionaran en el primero de estos países provocando centenares de muertos y secuestrados, ha comenzado a tener un nuevo actor. Se trata de la organización musulmana chií libanesa Hezbolá, que desde hace varias semanas viene atacando sistemáticamente a Israel a lo largo de su frontera norte generando un nuevo foco de tensión que amenaza con regionalizar el conflicto bélico alejando las posibilidades de restablecer la paz en esta parte del planeta. Estas acciones deben ser detenidas a la brevedad, antes de la finalización de este año para evitar una guerra de mayores proporciones y graves consecuencias.
Las autoridades del área de Defensa israelí aseguraron que Israel está hoy más cerca que nunca de librar una guerra contra Hezbolá ya que son considerables los ataques y agresiones que esta organización viene concretando contra Israel, en una actitud provocativa que en cualquier momento puede llegar a promover una declaración de guerra que colocaría al Estado Judío en un virtual enfrentamiento con todo el mundo árabe, donde se sabe que tienen injerencia otras naciones interesadas en promover conflictos bélicos como Rusia y China.
Del mismo modo que el Movimiento de Resistencia Islámica Palestina Hamás nació de la ocupación militar israelí de Cisjordania, Jerusalén y la Franja de Gaza, el Partido de Dios Libanés, Hezbolá surgió para contrarrestar la presencia israelí y de sus aliados en el sur del Líbano.
Se cree que el arsenal militar de Hezbolá es mucho más grande que el de Hamás, en relación a la cantidad de misiles -que si bien no están precisados se calculan unos 60.000 cohetes- y de combatientes que de acuerdo a algunos informantes superarían los 100.000 hombres.
Muchas de las armas que manejan estas organizaciones, tanto Hamás como Hezbolá, provienen de Irán, país que también colabora con el entrenamiento de sus miembros y la capacitación de los altos mandos de los respectivos ejércitos, en vinculación con fuerzas rusas.
Pese a que el gobierno israelí ha estado considerando, con el apoyo de EEUU, la posibilidad de hacer una transición de operaciones de alta intensidad en la guerra con Palestina, a operaciones de menor intensidad y más quirúrgicas, los ataques de Hezbolá agravan la situación y de intensificarse es probable que agraven el conflicto y en vez de disminuir en intensidad se haga más intenso.
Por todos los medios hay que evitar que esto ocurra y promover a la brevedad un cese de hostilidades, similar a lo que se consiguió hace un par de semanas con la tregua que terminó el 1 de diciembre después que ambos estados en conflicto concretaron la devolución de rehenes. Todas las naciones de Occidente, incluido el Vaticano, a través de la figura del Papa, deben promover el fin de las hostilidades de una manera contundente a fin de terminar con estos enfrentamientos que, al igual que el de Rusia con Ucrania, tanto daño le hacen a la humanidad.
