Las cada vez peores condiciones ambientales del planeta Tierra está marcando la necesidad de que todos los países del mundo implementen enérgicas medidas para intentar mejorar una situación que se presenta acuciante en varias regiones. La restauración de los ecosistemas a través de campañas de forestación surge como una de las acciones más efectivas para revertir este proceso de deterioro ambiental, por lo que todas las tareas que se encaren en este sentido deberían ser alentadas por los gobiernos y autoridades locales.

Todos los años al conmemorarse, el 5 de junio, el Día Mundial del Medio Ambiente la ONU establece acciones con las que busca promover un cambio en la biósfera basado en la recuperación de los recursos forestales que han ido desapareciendo en varios sectores del planeta. Desde el inicio de la presente década estas campañas se han basado, fundamentalmente, en la forestación de amplias superficies ya que se considera que esta es la manera más práctica de promover el cambio que se está buscando y que es necesario.

Si bien cada año le toca a distintas regiones del mundo encarar estas mega campañas de forestación, hay países que se vienen destacando por haber interpretado correctamente esta premisa. Tal el caso de Pakistán que desde 2021 viene desarrollando un ambicioso plan de plantar 10.000 millones de árboles en un plazo de 5 años.

La provincia de San Juan también tiene la urgente necesidad de encarar la restauración de sus ecosistemas con campañas forestales que desafíen la actual escasez de agua y el fenómeno del avance permanente del desierto en varias zonas.

Desde esta columna de opinión se viene señalando, desde hace varios años la necesidad de los organismos de ambiente tanto del Gobierno provincial como de las municipalidades departamentales prevean planes de forestación que provoquen un cambio en la configuración de las zonas forestadas. De la misma manera que la recuperación de humedales tan necesarios para la biodiversidad. Estamos a tiempo de programar un plan de forestación que en una primera etapa debería prever al menos un millón de ejemplares distribuidos en zonas donde hasta hace poco había frondosos árboles que embellecían el paisaje y proporcionaban excelentes condiciones ambientales.

Más allá de que estamos por iniciar la época propicia para la forestación, en lo que se deberá trabajar con urgencia es en la obtención de los plantines necesarios, ya que como se sabe la provincia carece de viveros en cantidad y calidad para abastecer un plan de estas características. La adquisición de plantas a empresas privadas es una posibilidad que se debe considerar con tiempo para posibilitarles conseguir los ejemplares en cantidades necesarias.

Cumplido el plan del millón de árboles habría que abocarse de inmediato a una segunda etapa, ya que es la única manera de lograr que San Juan adquiera nuevas condiciones ambientales que ayuden a revertir el cambio climático y el calentamiento global.