Hasta ahora las computadoras personales eran uno de los recursos más avanzados que se disponían en las escuelas para que docentes y alumnos avanzaran en los procesos de enseñanza, con mayor facilidad y eficacia. Quienes disponían de esta tecnología corrían con ventajas sobre el resto. Pero en la actualidad hay una nueva herramienta para hacer que la educación alcance niveles de excelencia, siempre y cuando se decida a incorporarla y se la aplique convenientemente. La IA (inteligencia artificial) es una tecnología que es capaz de emular las capacidades de la mente humana, por lo que puede razonar, aprender, crear y planear. Básicamente, el sistema recibe datos y los procesa y responde a ellos. Por ejemplo, cuando se realiza una búsqueda por internet, la inteligencia artificial actúa considerando todos los datos que aportan los usuarios para dar resultados que sean relevantes.

Hay que tener en cuenta que la IA puede ser utilizada en muchos ámbitos, pero adquiere una gran trascendencia cuando es aplicable a la educación.

La Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) viene insistiendo desde hace cuatro años en la aplicación de la IA en la educación como una manera de optimizar esta área en beneficio de la humanidad, un aspecto que preocupa debido a la baja calidad educativa que se observa en las últimas evaluaciones de aprendizaje y a las fallas que se detectan en las administraciones del sistema educativo. En ese sentido se justifica plenamente que este recurso se implemente a nivel local en el inicio de un nuevo período de gobierno a partir de diciembre. La Unesco ha recomendado una serie de acciones para que las autoridades educativas de todos los países las apliquen en búsqueda de que la educación logre un desarrollo integral. Planificar la IA en las políticas educativas para sacar provecho de sus posibilidades es uno de los objetivos, al igual que apoyar el desarrollo de nuevos modelos para suministrar servicios educativos.

Informes sobre el uso de la IA en la educación han revelado que el 68% de los docentes sostienen que la motivación en el aula aumenta con esta tecnología y que su principal ventaja pedagógica es el acceso a un mayor número de contenidos. Entre otras cosas, la inteligencia artificial puede llegar a posibilitar el diseño de programas de estudios avanzados, tutoriales personalizados que contemplen las calificaciones de tests o exámenes para medir su aprendizaje. También puede llegar a posibilitar la evaluación de forma remota, contenidos de aprendizajes personalizados, actualización de los conocimientos de los docentes, descubriendo nuevas metodologías de enseñanza. Se pueden establecer predicciones de abandono escolar y recopilación y análisis de datos de los centros escolares.

Es un hecho que la IA posee un gran potencial para cambiar la forma en que se enseña y se aprende, por lo que es importante conocerla y analizar las aplicaciones que puede tener en el entorno educativo.