Inoportuna, desatinada, intempestiva e inadecuada, son algunos de los calificativos que corresponden a la decisión de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner de volver al ruedo político con un documento en el que ha salido a criticar las políticas del Gobierno nacional. Después de la derrota que su espacio político sufriera en las últimas elecciones generales y el desastre económico que el gobierno que ella integró como vicepresidente de la Nación, lo más conveniente hubiese sido optar por el silencio y no pretender impartir recetas sobre la forma de gobernar ante una administración, la de Javier Milei, que no comparte en nada la modalidad empleada por el kirchnerismo para conducir la Nación.

Cristina Kirchner hizo público el miércoles último, a través de las redes sociales, un documento de 33 páginas criticando las políticas del Gobierno Nacional. El escrito tiene conceptos muy duros dirigidos al presidente Milei, hace referencia a Luís Caputo por su endeudamiento en dólares y advierte amenazantemente sobre las fuerzas políticas que no pudieron terminar su mandato.

La inoportuna intervención de la ex mandataria, a poco más de dos meses de la asunción de las nuevas autoridades nacionales, demuestra el tupé que tiene al hablar como si no fuera culpable de nada. Con este escrito, una vez más no está reconociendo su incapacidad o falta de pericia para haber llevado adelante un gobierno, durante dos períodos como presidenta, y uno como vicepresidenta que ha dejado a la Argentina postergada, con un alto nivel de endeudamiento y con los índices de pobreza, desocupación e inflación más altos de la historia del país.

Intentar torcer el rumbo que se ha fijado la nueva administración es inmiscuirse en algo que no le corresponde. Con críticas al presidente y su equipo de gobierno no se va a solucionar nada, lo mismo que obstaculizando las políticas que desde la campaña se vienen anunciando y que la gente las votó conforme sabiendo que es la única manera de corregir el rumbo hacia el desastre total en que estaba encaminado el país.

Al analizar los dichos de CFK sobre la actual gestión de gobierno llama la atención la falta de autocrítica y de responsabilidad cívica en una figura tan importante de la política argentina. Demuestra que no se hace cargo del desastre en que han sumido a la Argentina y propone fórmulas que ya han sido probadas y que han dado como resultado una de las crisis económicas más graves de todos los tiempos.

La expresidenta critica por el recorte de gastos que está haciendo el gobierno de Milei, lo que no entiende es que no había ninguna otra chance de avanzar en la transformación de la Argentina si no se corta el gasto público y el déficit fiscal. Es evidente que tampoco entiende que lo que está haciendo el Presidente es reorganizar la economía argentina, cortando todo tipo de gastos hasta poder poner la economía en orden y hacer un uso racional de los recursos del Estado.