El expresidente de Bolivia, Evo Morales, llegará mañana a San Juan cumpliendo una escala de visitas de su solapada campaña política con miras a la recuperación del poder del Movimiento al Socialismo (MAS), el partido indigenista que lo llevó a desarrollar lo que él denomina una "revolución democrática cultural”, durante 14 años desde que asumió la primera magistratura el 22 de enero de 2006. El cuestionado ex mandatario no puede aspirar a otro mandato porque ha sido inhibido por la Justicia electoral boliviana, pero su lugar lo ocupará su exministro de Economía Luis Arce, ya que durante su gestión Bolivia alcanzó un desarrollo económico incuestionado. 

Morales confía en una carta de triunfo para derrotar a la "derecha fascista" que lo destronó y es la gran comunidad boliviana que reside en la Argentina y lo tiene como favorito para los comicios del 3 de mayo venidero. Son más de 300.000 connacionales radicados oficialmente entre 2011 y 2018, a los que se suman los residentes anteriores y los que se encuentran en situación irregular o temporal, pero que también podrán votar aquí. En las fraudulentas elecciones – según la OEA -, de octubre de 2019, la colectividad boliviana en la Argentina apoyó a Evo con el 82% de los votos.

De ahí la importancia de esta comunidad y el estratégico pedido de refugio político y la facilidad que cuenta para el proselitismo, lo que no podía hacer en México tanto por la distancia como por las advertencias del Gobierno de López Obrador. Lo cierto es que la campaña argentina de Morales toma cada vez más fuerza a pesar de que el canciller Felipe Solá declaró: "No queremos que Morales ni ninguno de los que tienen condición de refugiado usen ese lugar para hacer política ni hagan declaraciones públicas".

La izquierda criolla no lo entiende así y lo insta a cometer transgresiones facilitándole el camino y lo premia, incluso como gran estadista, caso del título de doctor honoris causa otorgado por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego por su "defensa de los derechos de los pueblos originarios" y su "lucha contra la pobreza". Esto no sorprende si la ideología está de por medio, como ocurrió con un premio similar a Hugo Chávez, de la Universidad de La Plata, por garantizar el derecho a la libertad de expresión, luego que había confiscado a todos los medios independientes de Venezuela y encarcelado a periodistas. También que se siga sosteniendo que Evo Morales fue víctima de un golpe de Estado cuando él renunció formalmente a la presidencia por el caos que vivía Bolivia.

En San Juan tendrá alta exposición pública como la inauguración del Barrio 27 de Septiembre, en Pocito, donde el intendente Armando Sánchez lo distinguirá como ciudadano ilustre. Lo que es seguro es que Evo no irá a Salta donde no lo recuerdan bien por discriminaciones sufridas en Bolivia en materia de salud, servicios, y hasta negarles combustible por ser argentinos cuando ejercía el poder, lo que dio lugar a una queja diplomática reclamando contraprestaciones para visitantes argentinos.