Por decreto 142/20 del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación fueron designadas las nuevas autoridades del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) que vuelven a ser oriundos de Mendoza y San Juan, respectivamente, para desempeñarse durante el actual período de gobierno. Pero al margen de la función política merece destacarse la gran experiencia y trayectoria que muestran, lo cual garantiza un cabal conocimiento de nuestra industria madre. El contador Martín Hinojosa, un joven bodeguero del Valle de Uco, secretario de Gobierno de Tunuyán y activo miembro del Fondo Vitivinícola, de Bodegas de Argentina y de la Cámara de Comercio de ese departamento mendocino, ocupará la presidencia del organismo.

Para San Juan el orgullo es mayor porque la vicepresidencia del INV está en manos del ingeniero Hugo Daniel Carmona Torres, propuesto por el gobernador Sergio Uñac, en virtud de su experiencia como profesional agrónomo, inspector de la cadena productiva vitivinícola y pronosticador de cosecha desde hace dos décadas; representante del organismo ante el Centro de Desarrollo Vitícola (Coviar) y representante local de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV). Además es miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores del Vino, participando y exponiendo en degustaciones y paneles, y es editor del Suplemento Verde de este diario.

Estos antecedentes son importantes porque no habrá improvisados en una conducción tan compleja como plantea una industria clave en las economías regionales del país, pero el desafío es enorme para encontrar el crecimiento esperado por años. Contribuyen las políticas dictadas al efecto como los convenios firmados por la Provincia con los diferentes sectores para asegurarle al productor créditos de cosecha y acarreo a tasa cero, que no existen en la plaza financiera. Por su parte, las firmas bodegueras tienen a disposición también créditos blandos con tasa de un dígito que se va achicando en función del piso de 6,50 pesos para la uva común, es decir cuanto más se paga por el kilo más baja es la tasa, lo que representan beneficios para el bodeguero y viñatero, respectivamente.

Es de esperar que se fortalezca en este nueva etapa la actividad en viñedos, bodegas, destilerías, secaderos de pasas, viveros y plantas de packing de uva en fresco para un desarrollo competitivo, con alto valor agregado y con un fuerte objetivo exportador.