Si bien es cierto que los métodos de enseñanza-aprendizaje están cambiando colocando al estudiante en el centro y acordando nuevas formas para asimilar los contenidos, también los sistemas de evaluación están evolucionando, sin que esto quiera decir que haya que prescindir de la evaluación numérica, como ha sido propuesto por un psicólogo que hace unos días disertó dentro de la Semana de los Gabinetes de Educación.
El cambio del actual sistema de evaluación dentro de la educación es un tema que desde hace tiempo se viene analizando y que más allá de su complejidad debe apuntar a mejorar las condiciones de aprendizaje y no a nivelar para abajo, una tendencia muy habitual en cada una de las reformas implementadas en el área educativa.
Queda claro que evaluar no sólo hace referencia a los conceptos teóricos que pueda incorporar un alumno, que hayan sido memorizados o entendidos correctamente, sino otros que también influyen en el aprendizaje como el trabajo en equipo o la capacidad para argumentar de forma lógica. Cada uno de estos factores deben ser contemplados a la hora de evaluar al alumno, de manera que utilice los nuevos conceptos de competencia educativa, sin dejar de lado el tradicional sistema de calificación por números de lo aprendido, en una escala que va del 0 al 10, es decir del aplazo a la excelencia educativa.
Según el criterio de algunos especialistas, entre psicopedagogos y psicólogos, el no uso de la numeración en la evaluación puede dar lugar al avance de los nuevos sistemas de evaluación educativa alternativa en los que se viene trabajando desde hace algún tiempo y que tienen la característica de involucrar al alumnado haciéndolo partícipe de su propio proceso de aprendizaje. Pero también el no uso de los números trae aparejados otros riesgos como es la supresión del espíritu de competencia entre los alumnos, que los motiva a superarse mediante la obtención de buenas notas. O la imposibilidad de los propios alumnos y de sus padres de realizar un seguimiento del proceso de enseñanza-aprendizaje mediante la comparación de las notas, que resultan mucho más gráficas que si la evaluación contempla y hace referencia a objetivos a cumplir o procesos de avances en la enseñanza, todo esto expresado en un lenguaje que muchas veces no es demasiado claro para los padres.
Más allá de lo que establece la psicopedagogía en relación a los temas de seguimiento de los alumnos con problemas o inclusión educativa, entre otros factores, la evaluación de los alumnos debe ser práctica, tratando de promover el espíritu de superación.
La nivelación hacia abajo que proponen los gobiernos populistas o demagógicos en materia de educación debe dar paso hacia sistemas educativos más tradicionales, en busca de una mayor eficiencia y de la tan anhelada calidad educativa que el país necesita recuperar a la brevedad.
