En la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) hay una falta de reconocimiento por parte de sus autoridades de que esta entidad ha alcanzado un sobredimensionamiento de su estructura que no beneficia en forma directa a la labor académica, y que va contra el principio de optimización de recursos basado en la reducción de gastos.

De un tiempo a esta parte, esta casa de estudios viene afrontando una serie de inconvenientes que inciden en su labor específica que se evidencia en una falta de presencia de la universidad dentro de la sociedad sanjuanina, con aportes y soluciones que deberían salir de sus profesionales y de los trabajos de investigación que, aparentemente, no se están haciendo en la manera que corresponde, en el marco de una conducción politizada que alienta el adoctrinamiento en todos sus estamentos.

Con más de 20.000 estudiantes distribuidos en sus cinco facultades, más los alumnos de los colegios preuniversitarios que se preparan para elegir entre casi 40 carreras que se pueden cursar en esta universidad, creada en 1973, es lamentable que la UNSJ esté desaprovechando este potencial, anteponiendo intereses políticos a la tarea de optimizar la labor académica.

Hablar del arancelamiento y de otras medidas afines, que podrían llegar a ser implementadas por uno de los candidatos que compiten para las próximas elecciones presidenciales de octubre, es salir a fijar una posición respecto de la propuesta electoral que no corresponde bajo ningún pretexto. Se pueden promover debates y foros de discusión de las propuestas en pugna, pero de ninguna manera utilizar la universidad para alentar o desalentar el voto hacia cualquiera de las fuerzas políticas que intervienen en la compulsa.

Desde la Secretaría Administrativa y Financiera de la UNSJ dijeron que el candidato más votados en las últimas elecciones PASO (Javier Milei) está diciendo que hay que arancelar las universidades y que eso, actualmente, implicaría que cada estudiante pague entre 1.500.000 a 2.000.000 de pesos por año, por cursar una carrera. Revelar esos montos es admitir que la educación universitaria tiene costos tan elevados, debido al excesivo gasto que se realiza, sin intentar que esos valores disminuyan.

La Universidad Nacional de San Juan ostenta el segundo presupuesto más elevado de la provincia, después del gobierno central y demás poderes del Estado, y su monto es varias veces millonario de los cuales alrededor del 90% están destinados a la erogación de sueldos, como ha sido admitido recientemente. Este esquema administrativo y financiero evidentemente no es el mejor, y ha hecho que la universidad caiga en la consideración de la población como una entidad que no se preocupa mucho por lo que pasa en la provincia y que no está formando de la mejor manera los profesionales del futuro que necesita el país. Por eso, de ninguna manera esta institución puede salir a inclinar la balanza a su favor, cuando no ha sido capaz de racionalizar el gasto, que es lo que ha dado motivos para que haya fuerzas políticas que están considerando un ajuste para el sector.