Las pequeñas y medianas empresas argentinas desde hace tiempo afrontan una gran cantidad de impuestos y costos que las están perjudicando a tal punto que muchas de ellas tienen actualmente serios inconvenientes para continuar ofreciendo sus productos o servicios.

Cargas impositivas que se superponen, intereses que se ocultan detrás de un crédito y gastos elevados en logística por falta de infraestructura, son sólo una parte de los males que afectan la rentabilidad y competitividad de estas empresas que constituyen el alma de la economía argentina. Se trata de impuestos y costos que no se pueden estimar fácilmente, por lo que se los denomina distorsivos, pero que tienen un impacto muy fuerte en las empresas.

Tan sólo por Ingresos Brutos y tasas que se superponen, las pymes pierden el 60% de sus márgenes brutos. Como resultado final, los consumidores también deben afrontar precios más elevados.

Ningún sector escapa a esta situación y es así que a los costos habituales referidos a la producción hay que sumar todas las obligaciones impositivas municipales, provinciales y nacionales -Ingresos Brutos, IVA e Impuesto al Cheque- y afrontar los costos asociados a las instalaciones que se disponen y se utilizan en el proceso de producción.

El impuesto a los Ingresos Brutos, considerado como el más distorsivo que enfrentan las pymes, por la forma en que se cobra, suele sumarse varias veces en el precio que se paga por insumo o bienes de capital. De esta forma no sólo deteriora el capital de trabajo sino también el que se destina a la inversión.

Los costos se deforman aún más si se tiene en cuenta que en Argentina las principales materias primas de las distintas actividades suelen ser provistos por firmas casi monopólicas, que suelen abusar de su posición en el mercado fijando precios poco competitivos.

Ante este oscuro panorama especialistas en costos de producción coinciden en que si se le diera eficiencia a estos componentes los costos de las empresas bajarían, mejorando sus condiciones de productividad y competitividad, al punto de contribuir decisivamente en la reducción de la inflación de precios.