A pesar de que se hace difícil medirlo en cifras, se sabe que cada vez son más los jóvenes profesionales de la Argentina que emigran al exterior, motivados por las crisis económicas recurrentes, la posibilidad de encontrar mejores trabajos fuera del país y la inseguridad que en muchos casos se ha adueñado de las calles y que impide planear un estilo de vida a largo plazo.

De todas formas, la denominada fuga de cerebros no es algo nuevo en este país. En cada una de las crisis que le tocó afrontar, se experimentaron oleadas de emigrantes, como la que se registró durante la hiperinflación de 1989-1990 o durante la crisis de 2001 en que cientos de miles de jóvenes profesionales salieron del país, particularmente hacia Europa y en menor medida hacia Estados Unidos y Australia.

Actualmente estamos ante una nueva ola de emigrantes, un fenómeno que es preocupante, especialmente cuando se ha determinado que las bases del país están debilitadas porque la economía del conocimiento no cuenta con la cantidad suficiente de sujetos que contribuyan al crecimiento, y por el contrario jóvenes profesionales formados en el país dejan la Argentina para radicarse en otros países más desarrollados, donde los reciben con gran aceptación.

Uno de los últimos factores que incidieron en esta nueva ola emigratoria fue la devaluación de mayo de 2018 y posteriormente la elección presidencial, según datos aportados por encuestadoras que han coincidido en señalar que el perfil de los profesionales que emigran es el de jóvenes científicos posdoctorales, que pueden aspirar a ganar 10 veces más en dólares que lo que ofrece una beca del Conicet.

Hay algunos conceptos básicos a la hora de decidir la salida del país como por ejemplo que en Argentina no se puede planear nada a largo plazo porque te cambian las reglas cada tres años, aproximadamente. O que en este país se trabaja más de 12 horas por día y no se puede ahorrar nada como para mejorar la situación de una familia.

La única solución que asoma ante este fenómeno lamentable es la de revertir el actual estado de incertidumbre y dar respuestas concretas a los tres planteo base que determina la decisión de los jóvenes por irse del país: que la Argentina deje de tener crisis económicas periódicas, que ofrezca buenas oportunidades laborales a ese sector de la población y que se garantice seguridad en todos los aspectos de la vida diaria. Sólo así se podrá lograr que los jóvenes no quieran irse de esta nación.