Se está cerrando otro penoso balance anual de una de las crisis humanitarias más dramáticas de este siglo, como consecuencia de la incesante y creciente ola migratoria que soporta Europa.

Un total de 4.715 refugiados y migrantes indocumentados ha fallecido en lo que va del año en su intento de cruzar el mar Mediterráneo, lo que representa 1.600 muertes más que en igual periodo de 2015, según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y todavía faltan más de tres semanas para terminar 2016.

La estadística de esta dependencia de las Naciones Unidas lleva documentada la llegada por mar de 351.080 refugiados indocumentados en lo que va del año.

Unas 171.875 personas arribaron a Grecia y 173.571 a Italia, todas a través de la peligrosa travesía marítima, en precarias embarcaciones y a merced del negocio de traficantes inescrupulosos.

Precisamente, la ruta del Mediterráneo Central, que conecta África -y particularmente Libia- con Italia, ha sido el pasaje más mortal, dado que suma unas 4.223 personas ahogadas este año, o lo que es lo mismo, aproximadamente el 90% de las muertes en esas aguas.

En 2015, en esa esa vía se produjo alrededor del 80% de todos los fallecimientos de refugiados e inmigrantes indocumentados.

El riesgo de perder la vida en el intento de alcanzar suelo europeo desde Oriente Medio, en particular Libia, y desde el Cuerno de África ha involucrado a 900.000 personas el año pasado y si bien el número registra un descenso del flujo en lo que va de 2016, evidentemente el horror de la travesía fue en aumento por la cantidad de muerte en naufragios, dice la OIM.

Recordemos que al estallar la crisis migratoria en Europa, en 2011, más de cuatro millones de sirios huyeron, cuando el régimen de Bashar al-Assad inició los sangrientos enfrentamientos contra los rebeldes.

La guerra civil dejó la el terreno fértil para que el Estado Islámico se instalara en el norte del país con la brutalidad conocida. Entonces comenzaron los bombardeos de la coalición antiyihadista sobre Irak y Siria, generando una huida masiva de civiles hacia Europa.

El impacto de este éxodo agrava también la situación política, social y económica de la Unión Europea, difícil de superar en momentos en que los conflictos en Medio Oriente desestabilizan a la comunidad con el embate del terrorismo yihadista y la aparición de populismos de derecha y de izquierda.