La intervención del papa Francisco en la crisis de Venezuela ha fracasado por la obstinación política de Nicolás Maduro. El cardenal Jorge Urosa Savino, arzobispo de Caracas, dice que el gobierno se ha burlado del Vaticano al tomar medidas contrarias a las acordadas en la mediación. 


El proceso llegó a un punto muerto en noviembre de 2016 y motivó un planteo de Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, manifestando a Maduro que la Iglesia no estaba satisfecha con lo que se había logrado en las conversaciones. En particular, los cuatro puntos incumplidos: la liberación de los presos políticos, la solución de la crisis de alimentos y de salud, la restitución de la autonomía y de las facultades constitucionales al Parlamento y transparentar el sistema electoral.  


Igual frustración tuvo el diálogo iniciado en octubre con la Unasur, donde fueron mediadores los expresidentes de España José Luis Rodríguez Zapatero, de Panamá Martín Torrijos y de República Dominicana Leonel Fernández. 
Maduro, por el contrario, en vez de resolver problemas los agrava para sostener la fracasada revolución chavista.