Se acaban de cumplir 38 años desde que fue instaurada la democracia y dos de la actual gestión de gobierno, y es un hecho que el país necesita en forma urgente establecer un rumbo que determine por dónde debe transitar en busca de alcanzar el desarrollo económico y social anhelado. De la misma manera, entre los requerimientos más urgentes está el de recuperar la cultura del trabajo, considerada vital para salir del actual estancamiento.

Tanto el sector oficial como el privado tienen la misma responsabilidad de hacer que el país funcione de la mejor manera, con el sólo objetivo de aprovechar un potencial material y humano que debería marcar la diferencia con otros países, pero que sin embargo no es aprovechado en toda su dimensión. El Gobierno debe crear las condiciones adecuadas para que los privados puedan desarrollar todo su potencial productivo, simplificando todos los mecanismos y desburocratizando un sistema que hasta ahora no ha facilitado la cadena productiva ni la de las exportaciones.

La Argentina viene desde mediado del siglo pasado afrontando sucesivas crisis económicas y financieras a la que se sumó últimamente la provocada por la pandemia del covid-19. Todo esto ha hecho que Argentina no esté logrando una recuperación aceptable, ya que persisten en su seno los mismos viejos problemas que hicieron que el país fuera perdiendo el esplendor que otrora lo distinguió. Los sucesivos gobiernos que llegaron al poder no se preocuparon por fomentar una sociedad con valores bien arraigados, en los que el cumplimiento, el esfuerzo, el sacrificio y la tenacidad fueran sus principales características. Fomentar la cultura del trabajo nunca fue el principal objetivo de las sucesivas gestiones y así se cayó en una sociedad que espera todo del Estado.

Para tratar de enderezar esta situación hay una serie de medidas que deberían ser tomadas de ahora en adelante, aprovechando el nuevo período institucional, y una suerte de acuerdo social entre los partidos con representación parlamentaria. Estamos ante un momento apropiado para implementar acciones que ayuden a bajar la presión impositiva; alcanzar la desburocratización de las estructura de gobierno y promover todo tipo de actividad laboral a fin de aumentar la producción y generar nuevos puestos de trabajo.

No hay otra manera de afrontar esta situación. Hay que inculcar en todos los sectores de la sociedad el amor por el trabajo, el cumplimiento de las obligaciones y el sentido de responsabilidad. Para esto hay que promover un cambio de pensamiento que no afecte el orden institucional ni el sistema democrático, pero que sea lo suficientemente profundo como para que todos entiendan que al país se lo cuida trabajando en forma responsable y cuidando sus instituciones.