Si las condiciones meteorológicas lo permiten, este jueves será lanzado al espacio el satélite argentino SAOCOM 1B desde la base de Cabo Cañaveral, en Estados Unidos, luego de dos postergaciones por la pandemia de coronavirus y reprogramado por la Fuerza Aérea estadounidense que establece el cronograma de los impulsores. Este proyecto, totalmente nacional, comenzó en 2018 con la puesta en órbita del hermano gemelo 1-A, destinado a detectar la humedad del suelo y obtener información sobre la superficie terrestre en cualquier condición meteorológica las 24 horas del día.


La trascendencia de este proyecto aeroespacial es el desarrollo y la fabricación argentina de estos satélites de gran complejidad, diseñados para asistir a la producción agrícola en todo el territorio nacional y, por la amplia cobertura de la información que suministren a las estaciones terrenas, también permitirá elaborar estrategias contra el cambio climático, anticipar el desplazamiento de las inundaciones y vigilar el espacio marítimo para evitar la pesca ilegal.


Estos satélites cuentan con radar de apertura sintética capaz de atravesar las nubes, la vegetación y parcialmente el suelo, aportando datos exactos, medidos pixel a pixel, para ayudar a mejorar las decisiones de los productores para sembrar, fertilizar, cuidar la sanidad de los cultivos y gestionar el agua, según ha planificado la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae). En situaciones de emergencia hídrica, como la que padece San Juan, esta información puede ser fundamental para trazar las estrategias de riego y también alertar sobre las plagas vitícolas.


El dispositivo de tres toneladas fue diseñado por la contratista Invap y han participado la firma VENG, la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Universidad Nacional de La Plata y otras 80 empresas de tecnología e instituciones el sistema científico-tecnológico del país como proveedoras de elementos y servicios. El SAOCOM 1B será puesto en órbita por un cohete Falcon 9 de la empresa SpaceX y ya pasó con éxito el operativo final simulado de las 12 horas previas al lanzamiento, chequeado desde Bariloche, con cada una de las estaciones terrenas ubicadas en Córdoba, Tierra del Fuego, Polo Norte y Sur, Italia, Océano Índico, Estados Unidos y Perú.


Los 70 profesionales que siguieron trabajando durante la pandemia, entre ellos el grupo asignado a EEUU, alejados de sus familias por la crisis sanitaria, merece el reconocimiento de una nación por este tremendo logro científico con recursos innovadores propios.