El martes último se cumplieron 30 años desde que el ingeniero y físico británico Tim Berners-Lee creara la World Wide Web (WWW), que representa el contenido de lo que se transmite a través de internet. Fue el momento oportuno para que el científico advirtiera a la humanidad sobre el peligroso futuro al que parece encaminarse la web, como medio para estafar, propagar el odio y cometer todo tipo de delitos. Ante este vaticinio, el propio Berners-Lee hizo un llamado a la, denominada, comunidad global para emprender la defensa de esta herramienta, tomando esta empresa como una de las más importantes de nuestra era.


La fuerza positiva que en un primer momento representó la web, con sus distintas posibilidades de proporcionar información realmente útil para todo el que pudiera acceder a ella, se ha desvirtuado con acciones maliciosas y deliberadas de piratería informática; ataques informáticos patrocinados por un estado; conductas delictivas diversas y el acoso en línea, con sus graves consecuencias.


La mayor preocupación radica en que este recurso, debido a su propia naturaleza, se ha convertido en un ámbito en el que proliferan estafadores; ha dado voz a aquellos que propagan el odio y ha facilitado la comisión de todo tipo de delito. Estos son los principales aspectos negativos que hay que combatir para que la web vuelva a ser la herramienta positiva que se pensó en un primer momento.


Para entender la importancia de los contenidos de la web hay que tener en cuenta que tras la invención de internet, que posibilitaba la comunicación de las computadoras a distancia entre sí, fue necesario crear un lenguaje informático común mediante el cual se transmitieran diversos contenidos. Así nació la web, que a lo largo del tiempo se ha ido enriqueciendo permitiendo la difusión de todo tipo de contenido. Hoy es una red inabarcable e intangible de documentos, imágenes y protocolos que componen una red de información que crece permanentemente.


La expansión ha sido tan grande que la web actual ofrece los más variados recursos a través de distintos medios como computadoras personales, tablets o teléfonos celulares inteligentes, poniendo a disposición de los interesados grandes caudales de información que pueden llegar a ser utilizados con fines diversos.


La advertencia de Berners-Lee apunta a evitar el mal uso de esos contenidos, como uno de los grandes desafíos de esta época, en un compromiso que no sólo debe ser de los usuarios comunes, sino también de los organismos estatales y organizaciones multinacionales.