La crisis mundial por causa del cambio climático también afecta a San Juan. Es que en el planeta, las zonas húmedas son atacadas por mayores lluvias e inundaciones, las regiones semidesérticas por más vientos que erosionan la tierra y fuentes de aguas se están secando hasta desaparecer muchas de ellas. A esto hay que agregarle que en esta temporada veraniega en Europa se la define como la de más altas temperaturas desde que se tienen registros, con incendios forestales por todas partes al igual que en distintos lugares del mundo, incluyendo Argentina. Los glaciares que están desapareciendo, incluso en ambos polos, brindan un panorama angustiante para toda la humanidad.

Ante esta situación y con el calor ambiente en el hemisferio Norte, Europa ya está trabajando en combatir el calor con las llamadas "Islas de frescor", más espacios verdes y más sombras: así combate Europa el calor extremo.

Se trata de reverdecer la ciudad ampliando los bosques urbanos, instalar prótesis arbóreas para modular la sombra, lo que se llama reforestar, utilizando racionalmente el agua, son algunas medidas que han tomado las grandes urbes europeas para combatir el calor extremo que ya sufren y que la crisis climática amenaza con exacerbar, algo que en la provincia de San Juan se debería imitar cuidando el medio ambiente y mejorarlo con una reforestación efectiva.

Un estudio reciente publicado en "Nature Medicine" concluyó que el verano pasado en Europa se produjeron 60.000 muertes adicionales como consecuencia del calor extremo, mientras que a nivel global la Organización Mundial de la Salud estima que entre 1998 y 2017 más de 166.000 personas murieron a causa de las olas de calor.

En ese sentido, por estos días, la doctora en Ciencias Geológicas e investigadora del Conicet y de la UNSJ, Carina Colombi, asiste en EEUU a una reunión de científicos de varios países que participan del Proyecto Paleoclimático Internacional, el mayor y más avanzado estudio que hay actualmente en todo el mundo sobre cambio climático, financiado por el Gobierno de EEUU.

La sanjuanina, única representante de Sudamérica, asiste con información clave para saber cómo era el clima en el planeta hace más de 200 millones de años, gracias a sus estudios paleoclimáticos realizados en el suelo y las plantas momificadas de Ischigualasto.

La investigación tuvo años de estudio en el Valle de la Luna. Básicamente, analizó los restos de carbono alojados en las rocas del suelo y también utilizó las plantas momificadas en el mismo lugar, que dan cuenta de cuánto carbono había en el ambiente.

Toda esta investigación se enmarca en el campo del paleoclima, que intenta reconstruir climas del pasado para entender lo que está sucediendo en el planeta, con hechos drásticos como la sequía que afecta con mucha fuerza a San Juan, el calentamiento global, el derretimiento de los glaciares y las grandes inundaciones de ciudades costeras.