Finalmente Guillermo Lasso, candidato de derecha, se impuso por escaso margen de votos en la segunda vuelta de los comicios presidenciales de Ecuador, dejando para los analistas un panorama que contradice un supuesto avance de los partidos de izquierda en América latina y con la sorpresa de un ascendente poder indígena, que en este caso favoreció al nuevo gobernante desde una posición alejada del escenario bipartidista.

En realidad fue la izquierda la que se dividió al afrontar al ballotage y la preferencia del electorado se volcó hacia Lasso con el 52,5% de los sufragios contra el 47,5% de Andrés Arauz, el hombre elegido por Rafael Correa para liderar el regreso de su "revolución ciudadana" al país andino. La elección ecuatoriana se observa como un gran impacto político regional porque frena el giro a la izquierda en Sudamérica iniciado con Alberto Fernández en Argentina y Luis Arce en Bolivia.

La crisis económica y social que ya arrastraba Ecuador antes de la pandemia de coronavirus se agudizó en la emergencia sanitaria con mayores índices de pobreza en el último año, junto al deterioro y la precarización del empleo, sin que el país muestre síntomas de recuperación. Hacia ese deterioro apuntó la campaña electoral de Guillermo Lasso, quien asumirá el 24 de mayo venidero con la expectativa de dar respuesta a las urgentes demandas sociales, pero con poco margen de maniobra al ser minoría en el Parlamento.

Es que el indigenismo será la segunda fuerza parlamentaria con 27 escaños frente a los 49 del correísmo, los 18 de la tercera fuerza de Carlos Hervas y los 12 asientos de Lasso. El nuevo bloque entre derecha e izquierda será quien tenga la llave de la gobernabilidad desde la Asamblea Nacional, por lo que será ardua la lucha política del nuevo gobierno para negociar con los representantes el cambio prometido.

Los comicios impecables en Ecuador tuvieron el protagonismo de la OEA con 77 observadores y expertos que hicieron el seguimiento de la votación en 18 provincias del Ecuador y 4 ciudades en el exterior. Luis Almagro, presidente del organismo continental ha destacado el respeto a las instituciones democráticas de todo el marco político del país y espera trabajar con Lasso en el fortalecimiento institucional, los derechos humanos, y el desarrollo económico.

Se abre un camino de esperanza, con madurez política, sin el nefasto populismo, corrupción, y avasallamiento de las garantías fundamentales de la población.