Se ha comprobado que la inteligencia artificial (IA) puede llegar a tener incidencia impredecible en varios aspectos de la vida diaria y en algunas actividades un poco más complejas como puede ser la política.

Las capacidades que la IA tiene para producir audios y videos podría llegar a afectar un proceso electoral en una escala y velocidad hasta ahora nunca vistas. Se han podido observar imágenes manipuladas tecnológicamente, tan reales que el ciudadano común difícilmente llegue a darse cuenta si está ante un hecho real o algo que ha sido digitado a fin de alcanzar un determinado objetivo. Hay fotos como la de la detención de Donald Trump en el Congreso norteamericano que fue creada con inteligencia artificial, con la que se buscó un objetivo sin que mucha gente se diera cuenta de que se trataba de una imagen manipulada.

El fenómeno viene siendo advertido desde hace algunos años por ingenieros informáticos y politólogos. Estos expertos vaticinaron que con herramientas baratas y potentes de inteligencia artificial se posibilitaría generar imágenes, videos y audios falsos, pero lo suficientemente realistas como para engañar a los votantes, pudiendo llegar a torcer el resultado de una elección.

Nuestro país se prepara para dentro de poco vivir un acto eleccionario presidencial, por lo que se debería implementar medidas preventivas para evitar un mal uso de la IA que pueda incidir y perjudicar los próximos comicios.

Hasta ahora hablar de la incidencia de la IA, como también del "deepfake" y "ultrafalso" parecían cosas del futuro, pero ahora es una realidad palpable ya que se ha podido comprobar que hay algunos países en los que estos recursos se están utilizando sin ninguna contemplación.

Las empresas de ciberseguridad, que son las que pueden poner cierto orden en el uso de estos recursos, han advertido que estamos ante un panorama bastante complejo por la diversidad de posibilidades que ofrece la inteligencia artificial en aspectos vinculados a los procesos eleccionarios. Las sofisticadas herramientas de IA generativa ahora clonan voces humanas y crean imágenes, videos y audios en cuestión de segundos y por un costo mínimo, lo que posibilita que muchos responsables de campañas electorales acudan a armar sus estrategias en base a estos nuevos recursos. Cuando todo esto se monta sobre el algoritmo de las redes sociales, esos contenidos falsos creados digitalmente se viralizan en todas direcciones o hacia un blanco de audiencia específico, pudiendo lograr efectos muy perniciosos para el proceso electoral.