En el año 1949, el notable escritor británico nacido en India, George Orwell, publica su novela "1984". Presentaba un futuro ensombrecido por un gobierno que utilizaba todo medio disponible para controlar al individuo, inclusive en sus pensamientos. El protagonista de esta inquietante y genial obra es Winston Smith, integrante del Ministerio de la Verdad. Su trabajo consiste en reescribir la historia y todo material ya publicado. El objetivo de esto era forzar una concordancia entre todo el acervo cultural y las ideologías o políticas imperantes, impuestas desde el poder.

A pesar de que "1984" se anticipó en numerosos aspectos a lo que ciertos regímenes lograron implementar, el trabajo de Winston recién descripto se leía como algo que en la realidad nadie osaría en poner en práctica, por su pretensión absurda y grotesca. Con frecuencia se registró la censura, pero no la "reescritura". Sin embargo… "1984" parece haberse transformado en una especie de manual de procedimientos para ciertos perfiles ideológicos.

En estos días, aunque algo lateralmente, ha trascendido la noticia de que se "reescribirán" obras del escritor y periodista británico Ian Fleming, en concreto las de su conocido personaje James Bond. El motivo aducido es suprimir alusiones que se podrían entender como raciales, "potencialmente ofensivas". 

No es que estas obras sean profusas en tales apelativos o que hayan generado quejas en sectores ofendidos. No, se trata sólo de la autocontracción mental de una época que ha perdido de vista determinados valores, como el de la libertad o como el del respeto por las obras intelectuales o artísticas. 

Todo escrito es producto de una mente determinada, de una época y de una circunstancia puntual. Y quien lee se representa tal configuración, quedando bajo su albedrío qué cosas aceptar o no, qué conclusiones extraer, o qué valoraciones realizar.

El tomar la obra de un autor fallecido, como en el caso de Fleming, o vivo, y modificarla para conformar puntos de vista marginales no sólo representa un atropello a la creación humana, sino que es una institucionalización de la censura. 

Asimismo, esta reedición representa una descalificación absoluta del sentido crítico de los lectores. Es decir, alguien se siente con el derecho de pensar, sacar conclusiones y decidir en lugar de los demás. Censura. 

El reconocido escritor y periodista Arturo Pérez Reverte, miembro de la Real Academia Española, ha manifestado respecto de esta reedición de las novelas de James Bond que: "El siglo XXI está siendo el siglo de la estupidez gracias a los demagogos, los oportunistas que hacen su negocio y los idiotas que les aplauden".

En la historia, los libros han padecido quemas, prohibiciones, pero este nuevo, edulcorado y disimulado aspecto de la censura, la reescritura bajo pretextos, configura toda una vuelta de tuerca de quienes aspiran a someter mentes. Winston Smith también reescribía noticias ya publicadas, muy posiblemente sus émulos estén aspirando a dar ese próximo paso.