El deterioro de la convivencia social por la intolerancia que se vive desde los hogares hasta la política y en las relaciones internacionales hasta generar el germen de la guerra, ha sido observado por el Papa como el peor desencuentro de la humanidad. 


Francisco hizo un llamamiento para apelar al diálogo fructífero contra la permanente confrontación que crea discordia, al hablar en una universidad estatal sobre la cultura del desencuentro que se consolida como estilo de vida. Señaló que los tonos de voz se han levantado y se grita tanto en la casa como en la calle.

 

Es una crispación expresada con violencia: "Vemos cómo uno insulta a otro y el otro le responde insultando", dijo al criticar los debates electorales, donde no se deja terminar la frase del que habla. 


Bergoglio lamentó que la dirigencia haya caído tan bajo, perdiendo el sentido de la convivencia social que se construye con el dialogo y alentó no sólo al acercamiento de las personas sino de los corazones. El diálogo crea la amistad, es la forma de respetar a los otros, de lo contrario empieza el enfrentamiento. Francisco sostiene que la humanidad ya libra una III Guerra Mundial, aunque de trozos.