Ningún comienzo es fácil, eso debió pensar esta joven que con todo su entusiasmo se apuntó a un taller de alfarería. Ella intentó seguir al pie de la letra las indicaciones del maestro, sin embargo, su creación se pareció más a una broma que a una obra de arte.

 

La joven no pudo contener una contagiosa carcajada cuando descubrió que su figura parecía un pene gigante. Intentando corregir la anécdota el profesor de la clase le dijo que intentase bajar su figura fálica para conseguir hacer una fuente. Pero el consejo no hizo otra cosa que empeorar las cosas lo que ha conseguido que el ataque de risa no tuviese fin.